Jacob conoce a Raquel junto al pozo de Harán
Génesis 29:1-20 Leer esta escena aparte →Jacob llega a la tierra de los orientales y encuentra un pozo en el campo, tapado con una gran piedra, donde los pastores esperan a juntar todos los rebaños para abrevarlos. Pregunta por Labán, y le dicen que su hija Raquel viene con las ovejas, porque ella era la pastora Génesis 29:1-9. Al verla, Jacob remueve él solo la piedra, da de beber al rebaño de su tío, besa a Raquel y llora Génesis 29:10-12.
Raquel es «de lindo semblante y hermoso parecer», y Jacob la ama. Se ofrece a servir siete años por ella, «y le parecieron como pocos días, porque la amaba» Génesis 29:17-20. Pero la noche de la boda Labán le da a su hija mayor, Lea, y Jacob tiene que trabajar otros siete años por Raquel Génesis 29:23-28. Ver Lea y Harán.
Raquel, estéril, da a su sierva Bilha a Jacob: nacen Dan y Neftalí
Génesis 30:1-8 Leer esta escena aparte →Lea tiene hijos y Raquel no. Raquel tiene envidia de su hermana y le dice a Jacob: «Dame hijos, o si no, me muero». Jacob se enoja: ¿soy yo en lugar de Dios, que te impidió el fruto del vientre? Génesis 30:1-2. Raquel recurre entonces a la costumbre que había usado Sara: le da a su sierva Bilha para que tenga hijos «sobre mis rodillas». Bilha da a luz a Dan —«me juzgó Dios»— y a Neftalí —«con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido»— Génesis 30:3-8. Ver Dan y Neftalí.
El nacimiento de José, el primer hijo de Raquel
Génesis 30:22-24 Leer esta escena aparte →Después de las mandrágoras que obtuvo de su hermana Génesis 30:14-15, el texto dice que «se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos». Da a luz un hijo y dice: «Dios ha quitado mi afrenta»; lo llama José, «añádame Jehová otro hijo» Génesis 30:22-24. Ese hijo será el preferido de Jacob, y su historia ocupa el final del Génesis. Ver José.
Raquel roba los ídolos de su padre Labán
Génesis 31:17-35 Leer esta escena aparte →Cuando Jacob huye de Harán con toda su familia mientras Labán está esquilando sus ovejas, Raquel se lleva a escondidas los ídolos de su padre, los terafines Génesis 31:17-21. Labán los persigue y busca en todas las tiendas. Raquel los ha metido en la albarda de un camello y se sienta encima; a su padre le dice que no puede levantarse porque está con la costumbre de las mujeres, y Labán no los encuentra Génesis 31:33-35. Jacob, que no sabía nada, había jurado que moriría quien los tuviera Génesis 31:32.
Muerte de Raquel al dar a luz a Benjamín en el camino de Efrata
Génesis 35:16-20 Leer esta escena aparte →De vuelta en Canaán, cerca de Efrata, Raquel da a luz con mucho trabajo. La partera le dice que no tema, que también este es un hijo. Al morir, ella lo llama Ben-oni, «hijo de mi tristeza»; Jacob le cambia el nombre por Benjamín, «hijo de la mano derecha» Génesis 35:16-18. La entierran en el camino de Efrata, que es Belén, y Jacob levanta un pilar sobre su sepulcro Génesis 35:19-20. Al final de su vida, en Egipto, Jacob todavía recuerda aquel momento Génesis 48:7. Ver Benjamín y Belén.
Raquel llora por sus hijos
Raquel muere en el Génesis, pero su figura vuelve. Jeremías la imagina llorando en Ramá por sus hijos desterrados, sin querer ser consolada —el capítulo habla enseguida de Efraín, la tribu de su nieto—; Dios le responde que hay esperanza y que volverán Jeremías 31:15-17. Mateo aplica el mismo versículo al llanto de las madres de Belén por la matanza de Herodes Mateo 2:16-18. Y en el libro de Rut, los ancianos de Belén la nombran junto a Lea como fundadoras de la casa de Israel Rut 4:11.