También llamado Kapóret, Hilastḗrion, Tapa del arca, Trono de misericordia
70Citas enlazadas
El arca era un cofre; el propiciatorio, su tapa. Pero el texto lo trata como una pieza aparte, con nombre, medidas e instrucciones propias: una plancha de oro puro del mismo largo y ancho que el arca, con dos querubines de oro labrados de la misma pieza, enfrentados y con las alas extendidas por encima. Era el punto más sagrado de todo el santuario. Dios dice que se encontrará con Moisés allí y le hablará desde encima de la tapa, de entre los querubines; y una vez al año, en el día de la Expiación, el sumo sacerdote entraba tras el velo, cubría la tapa con una nube de incienso y la rociaba con sangre para purificar el santuario. Su nombre hebreo, kapóret, viene de la misma raíz que «expiar»; la traducción griega lo llamó hilastḗrion, y esa es la palabra que Pablo aplica a Cristo en Romanos 3:25. El segundo templo ya no tuvo ni arca ni tapa.
Cronología
Su historia en 6 etapas. Toca una para ver sus hitos y de dónde sale cada dato.
Cómo leer las fechas y las procedencias
Intervalo del texto
Duración o distancia en el tiempo que da el propio texto, sin año.
Aproximada
Estimación habitual; el texto no da la fecha.
Discutida
Hay propuestas enfrentadas entre especialistas.
Procedencia de cada hito:
Antiguo Testamento · Fuente externa · Tradición · Cartas.
Durante la estancia en el Sinaí
Hecho en el Sinaí
Intervalo del texto Durante la estancia en el Sinaí
Dios da el modelo: una plancha de oro puro del largo y el ancho del arca, con dos querubines de una misma pieza. Éxodo 25:17-20— antiguo testamento
Bezaleel lo fabrica tal como se había mandado. Éxodo 37:6-9— antiguo testamento
Armado el tabernáculo, Moisés mete el testimonio en el arca y coloca el propiciatorio encima. Éxodo 40:20— antiguo testamento
Intervalo del texto El diez del mes séptimo, cada año
Tras la muerte de sus dos hijos, Aarón recibe la advertencia de no entrar en cualquier momento ante el propiciatorio. Levítico 16:2— antiguo testamento
El sumo sacerdote cubre la tapa con una nube de incienso «para que no muera». Levítico 16:12-13— antiguo testamento
Rocía sobre ella la sangre del becerro y la del macho cabrío para purificar el santuario. Levítico 16:14-16— antiguo testamento
Entre las instrucciones del santuario que Moisés recibe en el Sinaí, el arca y su tapa vienen por separado. Primero el cofre de acacia; después, con medidas propias, el propiciatorio: una plancha de oro puro de dos codos y medio de largo por uno y medio de ancho Éxodo 25:17. Son exactamente el largo y el ancho del arca Éxodo 25:10, de modo que la cerraba entera.
En sus dos extremos van dos querubines de oro, labrados a martillo, y no sobrepuestos: salen de la misma pieza que la tapa Éxodo 25:18-19. Tienen las alas extendidas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio, y están de cara el uno al otro, con la vista vuelta hacia la tapa Éxodo 25:20. El propiciatorio se pone encima del arca, y dentro del arca, el testimonio, las tablas del pacto Éxodo 25:21. Su lugar es el lugar santísimo, detrás del veloÉxodo 26:34.
Bezaleel lo fabricó tal como se había mandado: la plancha de oro y los dos querubines de una pieza con ella Éxodo 37:6-9. Cuando el tabernáculo quedó armado, Moisés metió el testimonio en el arca, le puso las varas y colocó el propiciatorio encima Éxodo 40:20. Las listas del santuario lo nombran siempre como una pieza más del inventario, junto al arca y sus varas Éxodo 31:7Éxodo 35:12Éxodo 39:35.
Esquema · reconstrucción a partir del texto
El arca según las piezas que enumera ÉxodoReconstrucción a partir del texto. El grosor de las paredes, la forma de los querubines y muchos detalles no están descritos; los trazos que faltan son elección del dibujo, no del relato. Ningún objeto arqueológico respalda esta imagen.
La razón de ser del objeto no es cerrar un cofre. Las instrucciones lo dicen en primera persona: allí se encontrará Dios con Moisés y le hablará desde encima del propiciatorio, de entre los dos querubines, todo lo que tenga que mandar a Israel Éxodo 25:22. Es el único mueble del santuario al que el texto da esa función. El altar del incienso, en la sala de delante, se coloca precisamente de cara a él, al otro lado del velo, «donde me encontraré contigo» Éxodo 30:6.
Números muestra que así ocurría. Cuando Moisés entraba en la tienda para hablar con Dios, oía la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio, de entre los querubines Números 7:89. No se describe ninguna figura: solo una voz, y un lugar exacto de donde venía.
De ahí sale una de las fórmulas con que Israel nombró a su Dios: Jehová, «que mora entre los querubines». La usan el relato del arca llevada a la batalla 1 Samuel 4:4, la oración de Ezequías ante la amenaza asiria 2 Reyes 19:15 y varios salmos Salmos 80:1Salmos 99:1. El espacio vacío sobre la tapa, entre las alas, era el punto donde se situaba la presencia.
El encuentro tenía un límite. Después de la muerte de dos de sus hijos por ofrecer un fuego que no se les había mandado Levítico 10:1-2, Aarón recibe una advertencia: no puede entrar en cualquier momento tras el velo, ante el propiciatorio, para no morir, porque Dios se aparecerá en la nube sobre el propiciatorio Levítico 16:2. El texto establece entonces el único día del año en que se cruzaba ese velo Levítico 16:34: el diez del mes séptimo, día de ayuno para todo el pueblo Levítico 16:29-30.
Ese día el sumo sacerdote no llevaba sus vestiduras de oro y piedras, sino una túnica, unos calzones, un cinto y una mitra, todo de lino, después de lavarse Levítico 16:4. Nadie más podía estar en la tienda mientras él estaba dentro Levítico 16:17. Lo primero que hacía al pasar el velo no tenía que ver con la sangre: tomaba un incensario con brasas del altar y dos puñados de incienso, echaba el incienso sobre el fuego, y la nube cubría el propiciatorio «para que no muera» Levítico 16:12-13. Entre él y la tapa quedaba la nube.
Después venía la sangre. Con el dedo rociaba la del becerro, ofrecido por él y por su casa, sobre la cara del propiciatorio, del lado oriental, y siete veces delante de él Levítico 16:11Levítico 16:14. Luego salía, degollaba el macho cabrío del pueblo y volvía a entrar para hacer lo mismo con su sangre Levítico 16:15. Así hacía expiación por el santuario a causa de las impurezas y rebeliones de Israel, y por la tienda que estaba en medio de ellas Levítico 16:16. El otro macho cabrío, el de Azazel, no se sacrificaba: cargado con los pecados del pueblo, se llevaba al desierto Levítico 16:10.
Obra de arte
El sumo sacerdote, vestido de lino, ante el propiciatorio y la nube de inciensoEl ilustrador da a los querubines figura de ángeles en oración, al gusto del siglo XIX, y pinta un incensario de cadenas; Éxodo no describe la forma de los querubines, y Levítico habla de un recipiente para brasas. Ilustradores de la Biblia Holman, El propiciatorio, 1890. Dominio público, vía
Wikimedia Commons.
Cuando David entrega a Salomón los planos del templo, el texto llama al cuarto interior por el nombre de la tapa: la «casa del propiciatorio» 1 Crónicas 28:11. La pieza había llegado a nombrar toda la sala. Entre los planos va también el oro para «el carro de los querubines» que con sus alas cubrían el arca 1 Crónicas 28:18.
En el templo, el arca y su tapa quedaron bajo otros querubines mayores. Salomón hizo dos de madera de olivo, de diez codos de alto y cubiertos de oro, cuyas alas abiertas tocaban de pared a pared y se juntaban en el centro del santísimo 1 Reyes 6:23-28. Los sacerdotes metieron el arca debajo de esas alas, que la cubrían a ella y a sus varas 1 Reyes 8:6-7. El propiciatorio, con sus querubines pequeños, quedaba así bajo los grandes.
Después, el relato deja de nombrarlo. Entre los objetos que los babilonios se llevaron de Jerusalén no aparecen ni el arca ni su tapa 2 Reyes 25:13-15, y Jeremías anuncia un tiempo en que nadie recordará el arca ni se hará otra Jeremías 3:16. Lo que se sabe y lo que se ha dicho sobre su final está en la ficha del arca.
La carta a los Hebreos describe el santuario del desierto pieza a pieza y llega al lugar santísimo: el arca, lo que había dentro y, encima, los querubines de gloria que cubrían con su sombra el propiciatorio. Ahí se detiene: no es momento, dice, de hablar de eso en detalle Hebreos 9:3-5. Recuerda a continuación que en esa parte solo entraba el sumo sacerdote, una vez al año y no sin sangre Hebreos 9:7, y contrasta ese rito con la entrada de Cristo, una sola vez y con su propia sangre Hebreos 9:12.
Pablo usa la palabra en una de sus frases más densas. Dios, escribe, puso a Cristo Jesús como hilastḗrion por medio de la fe en su sangre, para mostrar su justicia al pasar por alto los pecados pasados Romanos 3:25. La Reina-Valera traduce «propiciación», pero la palabra griega es la misma con que la traducción griega de Éxodo y de Levítico nombraba la tapa del arca.