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La muerte de David y Salomón ungido rey

1 R 1 1 Reyes 1:1—2:12

Antiguo Testamento 1 Reyes c. 1010—970 a.C. (cronología aproximada y discutida)

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§ La escena

El último capítulo de su vida empieza con una nota clínica: el rey era viejo, lo cubrían de ropas y no se calentaba 1 Reyes 1:1. Le buscan a una joven, Abisag, que lo atiende y duerme a su lado, y el texto aclara que él no la conoció 1 Reyes 1:2-4. Mientras tanto, Adonías —el mayor de los hijos vivos— se adelanta: se hace con carros y con cincuenta hombres que corran delante de él, se gana a Joab y al sacerdote Abiatar, y celebra un banquete de proclamación al que no invita ni a Natán ni a Salomón 1 Reyes 1:5-10.

La sucesión se decide en la habitación de un anciano. Natán y Betsabé entran por turnos, le recuerdan un juramento sobre Salomón y le informan de lo que está pasando fuera 1 Reyes 1:11-27. David reacciona por última vez como rey: manda que monten a Salomón en su propia mula, que lo bajen a Gihón, que el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo unjan y que toquen la trompeta 1 Reyes 1:32-35. El pueblo sube detrás tocando flautas, con una alegría que hace temblar la tierra, y el banquete de Adonías se deshace solo 1 Reyes 1:39-49.

Sus últimas instrucciones a Salomón tienen dos mitades que no siempre se leen juntas. La primera es un encargo religioso: esfuérzate y sé hombre, guarda los preceptos de Jehová para que la promesa sobre su descendencia se sostenga 1 Reyes 2:2-4. La segunda es un ajuste de cuentas: qué hacer con Joab, por las dos muertes que derramó sangre de guerra en tiempo de paz, y con Simei, a quien él había jurado no matar 1 Reyes 2:5-9. Después durmió con sus padres y fue sepultado en su ciudad; había reinado cuarenta años 1 Reyes 2:10-11.

El apéndice del libro de Samuel guarda dos piezas que completan el retrato. Una es el episodio del pozo de Belén: acosado por la nostalgia en la cueva de Adulam, David dice en voz alta que quisiera beber del agua del pozo de su pueblo; tres de sus valientes rompen el campamento filisteo para traérsela, y él no la bebe, sino que la derrama delante de Jehová porque es la sangre de unos hombres que fueron con riesgo de su vida 2 Samuel 23:15-17. La otra son «las últimas palabras de David», un poema que se presenta a sí mismo como el oráculo del dulce cantor de Israel y que describe al gobernante justo como la luz de la mañana tras la lluvia 2 Samuel 23:1-4.

§ Escenas alrededor · David
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Casi al final del libro, David ordena contar al pueblo.

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El último capítulo de su vida empieza con una nota clínica: el rey era viejo, lo cubrían de ropas y no se calentaba.

Última escena

Aquí termina la ficha de David.