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David con los filisteos en Siclag y la muerte de Saúl

1 S 1 1 Samuel 27:1—2 Samuel 1:27

Antiguo Testamento 1 Samuel c. 1010—970 a.C. (cronología aproximada y discutida) 1 versículo

§ La escena

Después de dos perdones y ninguna garantía, David hace un cálculo frío: algún día perecerá a manos de Saúl, así que lo mejor es salir del país 1 Samuel 27:1. Cruza a Gat con seiscientos hombres y sus familias y se pone al servicio del mismo rey Aquis ante el que se había fingido loco 1 Samuel 27:2-3. Saúl deja de perseguirlo 1 Samuel 27:4. Pide una ciudad en el campo para no vivir en la capital y recibe Siclag, donde se queda un año y cuatro meses 1 Samuel 27:5-7.

Lo que hace desde allí el texto lo cuenta sin suavizar. Ataca a gesuritas, gezritas y amalecitas, y no deja con vida a hombre ni mujer para que nadie pueda dar noticia, mientras informa a Aquis de que ha saqueado el Neguev de Judá, es decir, a los suyos 1 Samuel 27:8-11. El engaño funciona tan bien que Aquis concluye que David se ha hecho odioso a su propio pueblo y que será su siervo para siempre 1 Samuel 27:12. La situación desemboca donde tenía que desembocar: cuando los filisteos se concentran para la campaña que acabará en Gilboa, David marcha en la retaguardia del rey de Gat 1 Samuel 29:2. Son los demás jefes filisteos los que se niegan a llevarlo, por miedo a que se vuelva contra ellos en mitad de la batalla, y lo mandan de vuelta 1 Samuel 29:3-11. El futuro rey de Israel se salva de tener que elegir bando gracias a la desconfianza de sus aliados.

Vuelve a Siclag y la encuentra quemada: los amalecitas se han llevado a las mujeres y a los hijos, las suyas incluidas 1 Samuel 30:1-5. Sus propios hombres, con el alma amargada, hablan de apedrearlo; el texto dice entonces que David se fortaleció en Jehová su Dios 1 Samuel 30:6. Consulta con el efod, recibe respuesta y sale 1 Samuel 30:7-8; en el camino encuentran a un esclavo egipcio abandonado por su amo, lo alimentan y él los guía hasta el campamento 1 Samuel 30:11-15. Lo recuperan todo 1 Samuel 30:18-19.

Al repartir el botín aparece un conflicto que dejará norma. Doscientos hombres se habían quedado atrás por agotamiento, junto al bagaje, y los que pelearon no quieren darles nada; David responde que la parte del que baja a la batalla y la del que queda con el bagaje serán iguales, y el texto añade que aquello quedó como estatuto y ordenanza desde entonces 1 Samuel 30:21-25. Después reparte una porción entre los ancianos de Judá, ciudad por ciudad, con una frase que es al mismo tiempo cortesía y campaña: un presente del botín de los enemigos de Jehová 1 Samuel 30:26-31. La lista de pueblos que recibe regalo es, meses más tarde, la lista de quienes lo harán rey.

Al tercer día llega un hombre desgarrado y con tierra en la cabeza. Trae la corona y el brazalete de Saúl y cuenta que fue él quien lo remató a petición del propio rey, herido en Gilboa 2 Samuel 1:1-10. David y sus hombres rasgan sus ropas, lloran y ayunan hasta la tarde 2 Samuel 1:11-12; y después manda ejecutar al mensajero, porque su propia boca ha testificado que extendió la mano contra el ungido de Jehová 2 Samuel 1:13-16. Luego compone el lamento y ordena que se enseñe a los hijos de Judá: cómo han caído los valientes, que no se anuncie en Gat, que los montes de Gilboa no reciban rocío ni lluvia, que Saúl y Jonatán —más ligeros que águilas, más fuertes que leones— no fueron separados ni en su muerte 2 Samuel 1:17-27. Es el elogio fúnebre del hombre que lo persiguió durante años.

§ Escenas alrededor · David
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La huida empieza con una despedida.

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Después de dos perdones y ninguna garantía, David hace un cálculo frío: algún día perecerá a manos de Saúl, así que lo mejor es salir del país.

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Con Saúl muerto, David no se proclama: pregunta.