Samuel sigue llorando por Saúl cuando recibe la orden de dejar de hacerlo: que llene
su cuerno de aceite y vaya a Belén, a casa de un tal Isaí, porque entre sus hijos hay
ya un rey escogido 1 Samuel 16:1. La respuesta del profeta no es piadosa
sino práctica: si Saúl se entera, lo matará 1 Samuel 16:2. La instrucción
que recibe es llevar una becerra y decir que viene a sacrificar
1 Samuel 16:2-3. Cuando llega, los ancianos del pueblo salen a su
encuentro temblando y le preguntan si viene en paz 1 Samuel 16:4-5: la
visita de un profeta a una aldea pequeña no era una buena noticia por sí misma.
El desfile de los hijos empieza por el mayor. Al ver a Eliab, Samuel da el asunto por
resuelto, y ahí recibe la frase que gobierna toda la escena: que no mire su apariencia
ni lo alto de su estatura, porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos y
Jehová mira el corazón 1 Samuel 16:6-7. Pasan siete hijos y ninguno es
1 Samuel 16:8-10. Samuel pregunta si están todos y la respuesta deja
ver el lugar que ocupaba el último en aquella casa: queda el menor, que está con las
ovejas, y nadie lo había llamado 1 Samuel 16:11.
Lo traen. El texto lo describe rubio, de hermosos ojos y de buen parecer, y la orden
llega sin rodeos: ése es 1 Samuel 16:12. Samuel lo unge con el cuerno de
aceite en medio de sus hermanos, y desde aquel día el Espíritu de Jehová viene sobre
David 1 Samuel 16:13. Después el profeta se vuelve a Ramá y no pasa nada
más: no hay proclamación, ni corte, ni ejército. Hay un rey ungido que vuelve a las
ovejas mientras otro rey sigue sentado en el trono.
§ Escenas alrededor · David
Primera escena
Aquí empieza la ficha de David.
Estás aquí1 S 16 · DavidSamuel unge a David, el menor de los hijos de Isaí
Samuel sigue llorando por Saúl cuando recibe la orden de dejar de hacerlo: que llene su cuerno de aceite y vaya a Belén, a casa de un tal Isaí, porque entre sus hijos hay ya un rey escogido.