Joab, Abisai y Asael, hijos de Sarvia, en la guerra contra la casa de Saúl
2 Samuel 2:12-32 Leer esta escena aparte →Muerto Saúl, David reina en Hebrón sobre Judá, y Abner, el general de Saúl, sostiene a Is-boset sobre el resto de Israel. Los dos ejércitos se encuentran junto al estanque de Gabaón: Abner por un lado, Joab hijo de Sarvia por el otro. Un combate de doce contra doce termina en batalla, y los hombres de Abner huyen 2 Samuel 2:12-17. Ver Gabaón.
Asael, el hermano de Joab, «ligero de pies como una gacela del campo», persigue a Abner sin desviarse. Abner le pide dos veces que lo deje, porque no quiere matarlo: «¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?». Asael no se aparta, y Abner lo mata con el regatón de la lanza 2 Samuel 2:18-23. Al caer la tarde, Abner pide una tregua y Joab hace tocar la trompeta para detener la persecución 2 Samuel 2:24-28.
Joab mata a traición a Abner en la puerta de Hebrón
2 Samuel 3:6-39 Leer esta escena aparte →Abner rompe con Is-boset y viene a Hebrón a negociar con David que todo Israel lo reconozca como rey. David lo despide en paz 2 Samuel 3:17-21. Cuando Joab vuelve de una incursión y se entera, se enfrenta al rey: Abner ha venido a engañarte. Sin decir nada a David, manda que lo hagan volver, lo lleva aparte en la puerta como para hablarle en secreto y lo hiere en el vientre, «por la sangre de Asael su hermano» 2 Samuel 3:22-27.
David se desmarca en público: «Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner», y maldice a la casa de Joab. Hace a Joab y a todo el pueblo rasgar sus vestidos y caminar ante el féretro, y llora en el sepulcro 2 Samuel 3:28-32. Pero no lo castiga, y lo confiesa: «yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para mí» 2 Samuel 3:39. Ver Hebrón.
Joab asalta Jerusalén y se gana el mando del ejército
1 Crónicas 11:4-9 Leer esta escena aparte →Cuando David, ya rey de todo Israel, sube contra la fortaleza jebusea de Jerusalén, promete que el primero que derrote a los jebuseos será jefe y capitán. «Entonces Joab hijo de Sarvia subió el primero, y fue hecho jefe» 1 Crónicas 11:6. Desde entonces es el jefe del ejército 2 Samuel 8:16, y Crónicas añade que reparó el resto de la ciudad 1 Crónicas 11:8. Ver Jerusalén y los jebuseos.
Joab dirige la guerra contra amonitas y arameos
2 Samuel 10:1-19 Leer esta escena aparte →Los amonitas humillan a los embajadores de David y contratan tropas arameas. Joab se encuentra con el enemigo delante y detrás, divide su ejército, se queda con los mejores contra los arameos y deja el resto a su hermano Abisai contra los amonitas. Antes de la batalla dice: «Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere». Los dos frentes huyen 2 Samuel 10:6-14. Ver los amonitas y los arameos.
Joab cumple la orden de David y hace morir a Urías ante Rabá
2 Samuel 11:1-27 Leer esta escena aparte →Al año siguiente, Joab asedia Rabá, la capital amonita, mientras David se queda en Jerusalén. Allí David comete adulterio con Betsabé, la mujer de Urías, uno de los soldados de Joab 2 Samuel 11:1-5. Para encubrirlo, David escribe una carta a Joab y se la envía por mano del propio Urías: «Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera» 2 Samuel 11:14-15.
Joab lo cumple: pone a Urías donde sabe que están los defensores más valientes, y Urías muere con otros soldados. Envía un mensajero con el parte de guerra y le enseña qué decir si el rey se enoja por la imprudencia de acercarse tanto a la muralla: «También tu siervo Urías heteo es muerto» 2 Samuel 11:16-21. Cuando la ciudad está a punto de caer, Joab avisa a David para que venga a tomarla él, «no sea que tome yo la ciudad y sea llamada de mi nombre» 2 Samuel 12:26-29. Ver Rabá.
Joab trae de vuelta a Absalón con la mujer de Tecoa
2 Samuel 14:1-33 Leer esta escena aparte →Absalón ha huido después de matar a su hermano Amnón, y Joab nota que el corazón del rey se inclina hacia él. Hace venir a una mujer sabia de Tecoa y le pone en la boca una historia inventada sobre dos hijos, uno muerto por el otro, para que David se juzgue a sí mismo 2 Samuel 14:1-20. El rey descubre «la mano de Joab» y le permite traer a Absalón, pero sin recibirlo 2 Samuel 14:21-24. Dos años después, Absalón llama a Joab para que interceda, y como no acude, le quema un campo de cebada. Joab va al rey y Absalón es recibido 2 Samuel 14:28-33. Ver Absalón y Tecoa.
Joab mata a Absalón contra la orden de David
2 Samuel 18:1—19:8 Leer esta escena aparte →Absalón se rebela, y David divide su ejército en tres cuerpos, con Joab al frente de uno. Ante todo el pueblo, el rey da una orden: «Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón» 2 Samuel 18:1-5. En la batalla del bosque de Efraín, Absalón queda colgado por la cabeza de las ramas de una encina. Un soldado se lo cuenta a Joab y se niega a tocarlo: todos oyeron la orden del rey. Joab responde: «No malgastaré mi tiempo contigo», toma tres dardos y se los clava en el corazón; sus escuderos lo rematan 2 Samuel 18:9-15.
David llora sin consuelo, y la victoria se convierte en luto. Joab entra a hablar con el rey sin miramientos: «Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida… amando a los que te aborrecen, y aborreciendo a los que te aman». Si no sale a hablarles, no quedará con él ni un hombre esa noche. David se levanta y se sienta a la puerta 2 Samuel 19:1-8.
Joab mata a Amasa y acaba con la rebelión de Seba
2 Samuel 19:13—20:23 Leer esta escena aparte →Para atraerse a Judá, David nombra jefe del ejército a Amasa, el general de Absalón, en lugar de Joab 2 Samuel 19:13. Cuando estalla otra rebelión, la de Seba, Amasa se retrasa. Joab lo encuentra junto a la gran piedra de Gabaón, le pregunta «¿Te va bien, hermano mío?», le toma la barba con la mano derecha para besarlo y con la izquierda le clava la espada en el vientre 2 Samuel 20:4-10.
Joab persigue a Seba hasta Abel-bet-maaca, en el extremo norte, y asedia la ciudad. Una mujer sabia le habla desde la muralla, y Joab le asegura que no quiere destruir una ciudad de Israel, solo al rebelde. Los de la ciudad le arrojan la cabeza de Seba, y Joab vuelve a Jerusalén otra vez al mando del ejército 2 Samuel 20:15-23.
Joab se opone al censo de David
2 Samuel 24:1-9 Leer esta escena aparte →David ordena a Joab contar a los hombres de guerra de Israel y Judá. Joab se resiste: que Jehová multiplique al pueblo cien veces, «¿para qué se complace en esto mi señor el rey?» 2 Samuel 24:1-3. Crónicas añade que la orden le era abominable 1 Crónicas 21:6. La palabra del rey prevalece, y Joab recorre el país durante nueve meses y veinte días 2 Samuel 24:4-9.
Joab apoya a Adonías y muere en el altar por orden de Salomón
1 Reyes 1:5—2:34 Leer esta escena aparte →Al final del reinado, Joab se une a Adonías, el hijo mayor de David, junto al sacerdote Abiatar 1 Reyes 1:7. Pero David hace ungir a Salomón. En su lecho de muerte, el rey le recuerda a su sucesor lo que Joab hizo con Abner y con Amasa, «derramando en tiempo de paz la sangre de guerra», y le da un encargo: «no dejarás descender sus canas al Seol en paz» 1 Reyes 2:5-6. Ver Adonías y Salomón.
Cuando Salomón ejecuta a Adonías y destierra a Abiatar, Joab huye al tabernáculo de Jehová y se agarra a los cuernos del altar. Benaía le ordena salir, y él responde: «No, sino que aquí moriré». Salomón manda matarlo allí mismo, para quitar de la casa de su padre la sangre inocente que Joab había derramado. Benaía lo mata, y lo entierran en su casa en el desierto 1 Reyes 2:28-34.
Su papel dentro de la Biblia
Joab es el general sin el cual el reino de David no habría existido, y a la vez el hombre que muestra su lado oscuro. Por él pasan las grandes victorias, el crimen contra Urías, la muerte del hijo amado y las venganzas personales. Su final, con la orden de David a Salomón, deja una pregunta que el texto no responde del todo: si el rey castiga por fin una sangre injusta, o si se deshace de un hombre que sabía demasiado y había apostado por el heredero equivocado.