Los madianitas oprimen a Israel y el ángel llama a Gedeón en el lagar
Jueces 6:1-24 Leer esta escena aparte →Los israelitas vuelven a hacer lo malo, y durante siete años los madianitas, con los amalecitas y los pueblos del oriente, suben cada vez que Israel siembra. Llegan con sus ganados y sus tiendas como una plaga de langostas, ellos y sus camellos sin número, y destruyen las cosechas hasta Gaza. Israel se esconde en cuevas de los montes Jueces 6:1-6.
En Ofra, Gedeón hijo de Joás está sacudiendo el trigo en el lagar, a escondidas de los madianitas. Se le aparece el ángel de Jehová y le dice: «Jehová está contigo, varón esforzado y valiente». Gedeón responde con una queja: si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Dónde están las maravillas que nos contaron nuestros padres? Jueces 6:11-13. A la orden de salvar a Israel, se excusa: su familia es la más pobre de Manasés y él el menor en la casa de su padre Jueces 6:14-16. Pide una señal, y el fuego que sale de la roca consume su ofrenda; Gedeón levanta allí un altar y lo llama «Jehová-salom», «Jehová es paz» Jueces 6:17-24.
Gedeón derriba el altar de Baal: el nombre de Jerobaal
Jueces 6:25-32 Leer esta escena aparte →Esa misma noche Dios le manda derribar el altar de Baal que tiene su padre, cortar la imagen de Asera que hay junto a él y levantar un altar a Jehová. Gedeón lo hace con diez de sus siervos, pero de noche, porque teme a su familia y a los hombres de la ciudad Jueces 6:25-27. Por la mañana, los vecinos exigen a Joás que entregue a su hijo para matarlo. Joás responde: si Baal es dios, que contienda por sí mismo contra el que derribó su altar. Desde ese día llaman a Gedeón Jerobaal, «contienda Baal contra él» Jueces 6:28-32. Ver Baal.
La señal del vellón de Gedeón
Jueces 6:33-40 Leer esta escena aparte →Los madianitas y sus aliados cruzan el Jordán y acampan en el valle de Jezreel. El Espíritu de Jehová viene sobre Gedeón, que toca el cuerno y convoca a su clan de Abiezer y a las tribus de Manasés, Aser, Zabulón y Neftalí Jueces 6:33-35. Antes de la batalla pide otra prueba: pondrá un vellón de lana en la era; si amanece mojado de rocío y la tierra seca, sabrá que Dios salvará a Israel por su mano. Así ocurre, y exprime del vellón un tazón de agua. Pide después lo contrario —el vellón seco y la tierra mojada—, y también ocurre Jueces 6:36-40.
Los trescientos de Gedeón en la fuente de Harod
Jueces 7:1-8 Leer esta escena aparte →Gedeón acampa junto a la fuente de Harod con treinta y dos mil hombres. Dios le dice que son demasiados: Israel podría alabarse diciendo que lo ha salvado su propia mano. Que vuelvan los que tengan miedo, y vuelven veintidós mil Jueces 7:1-3. Siguen siendo muchos. Gedeón los baja al agua, y Dios aparta a los que lamen el agua llevándola a la boca con la mano, como lame un perro, de los que se arrodillan para beber. Los que lamen son trescientos, y con ellos salvará Dios a Israel Jueces 7:4-8.
Trompetas, cántaros y antorchas: la derrota de Madián
Jueces 7:9-25 Leer esta escena aparte →Dios manda a Gedeón bajar de noche al campamento enemigo con su criado, y allí oye a un soldado contar un sueño: un pan de cebada rodaba hasta el campamento de Madián y derribaba una tienda. Su compañero lo interpreta: es la espada de Gedeón. Gedeón adora y vuelve Jueces 7:9-15.
Divide a los trescientos en tres compañías y da a cada hombre una trompeta y un cántaro vacío con una antorcha dentro. Al comienzo de la guardia de medianoche, rodean el campamento, tocan las trompetas, rompen los cántaros, levantan las antorchas y gritan: «¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!». En el campamento cunde el pánico, Dios vuelve la espada de cada uno contra su compañero y el ejército huye hacia el Jordán Jueces 7:16-22. Los de Efraín capturan a los príncipes Oreb y Zeeb y le traen sus cabezas Jueces 7:24-25.
Gedeón persigue a Zeba y Zalmuna: Sucot y Peniel
Jueces 8:1-21 Leer esta escena aparte →Los de Efraín se quejan de no haber sido llamados, y Gedeón los calma con una respuesta hábil: lo que ellos han hecho, al capturar a los príncipes, vale más que lo suyo Jueces 8:1-3. Cruza el Jordán con sus trescientos, cansados pero persiguiendo. En Sucot y en Peniel les niegan pan, porque aún no ha vencido a los reyes de Madián Jueces 8:4-9. Gedeón sorprende el campamento enemigo en Carcor y captura a los reyes Zeba y Zalmuna Jueces 8:10-12. Al volver castiga a los ancianos de Sucot con espinos del desierto y derriba la torre de Peniel Jueces 8:13-17. Los reyes le confiesan que mataron a sus hermanos en el Tabor, y Gedeón los mata Jueces 8:18-21. Ver Peniel.
Gedeón rechaza la corona y hace el efod de oro
Jueces 8:22-35 Leer esta escena aparte →Los israelitas le ofrecen el reino para él, su hijo y su nieto, porque los ha librado de Madián. Gedeón responde: «No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros» Jueces 8:22-23. Pero les pide los zarcillos de oro del botín, y con unos mil setecientos siclos de oro hace un efod y lo pone en Ofra. Todo Israel se prostituye tras él allí, y es tropezadero para Gedeón y su casa Jueces 8:24-27.
La tierra tiene paz cuarenta años Jueces 8:28. Gedeón tiene muchas mujeres y setenta hijos, y de una concubina de Siquem, un hijo llamado Abimelec, «mi padre es rey». Muere anciano y es sepultado en Ofra; en cuanto muere, Israel vuelve a Baal Jueces 8:29-33. Abimelec se hace proclamar rey en Siquem y mata a sus setenta hermanos sobre una misma piedra; solo escapa el menor, Jotam Jueces 9:1-6.
Su papel dentro de la Biblia
La historia de Gedeón es, con la de Sansón, la más extensa del libro de los Jueces, y la que mejor muestra su idea central: Dios salva a Israel con medios débiles para que la gloria sea suya. Los trescientos y los cántaros se recuerdan como imagen de la victoria de Dios. Isaías anuncia la liberación de Galilea «como en el día de Madián» Isaías 9:4, el salmo 83 pide que Dios trate a los enemigos de Israel como a Oreb, Zeeb, Zeba y Zalmuna Salmos 83:9-11, y Hebreos lo nombra entre los héroes de la fe Hebreos 11:32.