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Fe

También: Creer · Creyente · Confianza · Fidelidad · Emuná · Pistis

En la Biblia, la confianza firme en Dios y en su palabra, que lleva a apoyarse en él y a actuar en consecuencia. No es en primer lugar aceptar ideas, sino fiarse de alguien: por eso la misma palabra significa también fidelidad. Abraham es su modelo, y en el Nuevo Testamento la fe en Jesús se vuelve la respuesta central al evangelio.

En la Biblia

Abraham «creyó a Jehová, y le fue contado por justicia» (Génesis 15:6). Isaías advierte al rey Acaz: «Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis» (Isaías 7:9). Habacuc dice que «el justo por su fe vivirá» (Habacuc 2:4), frase que Pablo convierte en eje de su teología (Romanos 1:17). Hebreos 11 recorre la historia bíblica como una galería de la fe.

Etimología

Del latín fides, «confianza, lealtad». El hebreo usa la raíz amán, «ser firme, sólido», de donde vienen heemín, «creer» (apoyarse en algo firme), emuná, «firmeza, fidelidad», y la palabra «amén», «así es, firme». El griego pístis significa a la vez «fe», «confianza» y «fidelidad», y su verbo, pisteúō, «creer», «confiar».

Apoyarse en algo firme

La raíz hebrea de la fe tiene que ver con la solidez. Amán es lo firme, lo que aguanta; y creer, heemín, es apoyarse en ello. Un mismo juego de palabras lo muestra en Isaías: ante la amenaza de dos reyes enemigos, el profeta dice al rey Acaz, que busca alianzas, «si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis» Isaías 7:9. En hebreo, «creer» y «permanecer» son el mismo verbo: si no os apoyáis en lo firme, no os mantendréis firmes.

De la misma raíz sale «amén», la palabra con que el pueblo confirma una oración o una maldición: es firme, así sea.

Abraham creyó

El versículo fundamental está en Génesis. Dios lleva a Abram afuera de noche y le dice que cuente las estrellas, si puede: así será su descendencia. «Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia» Génesis 15:5-6. Abram no tiene hijos y es anciano. Creer, aquí, es fiarse de una promesa que todo contradice.

En el éxodo, la fe es la respuesta a lo que Dios hace: tras el paso del mar, «el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo» Éxodo 14:31. Y es algo que puede faltar: la generación del desierto no entra en la tierra porque no creyó a Dios Números 14:11.

Fe y fidelidad

Emuná significa las dos cosas, y los textos juegan con ello. Habacuc, en medio de la amenaza de Babilonia, recibe una respuesta: «el justo por su fe vivirá» Habacuc 2:4. En hebreo la palabra es emuná, que puede entenderse como «fe» o como «fidelidad»: el justo vive por su confianza firme, o por su lealtad perseverante. Probablemente las dos cosas.

En el Nuevo Testamento

En los evangelios, la fe es la confianza que Jesús busca y celebra. A la mujer que toca su manto le dice: «Hija, tu fe te ha hecho salva» Marcos 5:34. Se admira de la fe de un centurión gentil, y reprocha a sus discípulos su «poca fe».

Pablo hace de la fe el centro de su anuncio. Cita a Habacuc —«el justo por la fe vivirá»— para decir que en el evangelio se revela la justicia de Dios «por fe y para fe» Romanos 1:17, y vuelve a Abraham para mostrar que fue declarado justo por creer, no por obras Romanos 4:3. Hebreos la define —«la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve» Hebreos 11:1— y recorre toda la historia bíblica, de Abel a los profetas, como una sucesión de personas que actuaron «por la fe».

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