De los seis hombres a los que la Reina-Valera llama Abdías, este es el único con una escena propia. Aparece presentado en dos frases: Acab lo llama —es su mayordomo— y el texto añade que era en gran manera temeroso de Jehová 1 Reyes 18:3. Las dos cosas a la vez: alto funcionario de un rey que patrocinaba el culto a Baal, y hombre que temía al Dios de Israel.
Lo que había hecho con esa posición se cuenta enseguida: cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová, Abdías tomó a cien y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, sustentándolos con pan y agua 1 Reyes 18:4. No es un gesto simbólico: es alimentar clandestinamente a cien personas durante una sequía.
La sequía es justamente lo que lo pone en camino. Acab lo manda recorrer el país en busca de fuentes y arroyos donde quede hierba para salvar a los caballos y las mulas, y se reparten el territorio: cada uno por su lado 1 Reyes 18:5-6. Yendo solo, Abdías se topa con Elías, lo reconoce y se postra 1 Reyes 18:7. Elías le pide que avise al rey de que está allí, y Abdías entra en pánico: teme que el Espíritu de Jehová se lleve al profeta a un lugar que él no sepa, que Acab no lo encuentre y que lo maten a él por el aviso 1 Reyes 18:12; le recuerda lo de los cien profetas escondidos 1 Reyes 18:13. Solo cuando Elías jura que ese mismo día se mostrará al rey, Abdías va y da el aviso 1 Reyes 18:15-16. Su intervención termina ahí: entrega el mensaje que desemboca en el monte Carmelo y sale del relato.
Otros con el mismo nombre
- Abdías, el profeta — autor del libro contra Edom.
- Abdías, príncipe de Josafat — en el reino del sur, casi al mismo tiempo.
- Abdías, levita de Josías
- Abdías, padre de Ismaías
- Abdías, descendiente de David