Judá, el cuarto hijo de Lea: «esta vez alabaré»
Génesis 29:31-35 Leer esta escena aparte →Lea, la esposa a la que Jacob amaba menos, le ha dado tres hijos, y en cada nombre ha puesto su esperanza de ganarse a su marido: que la ame, que la oiga, que se una a ella Génesis 29:31-34. Con el cuarto el tono cambia: «Esta vez alabaré a Jehová», dice, y lo llama Judá. Después deja de dar a luz por un tiempo Génesis 29:35.
Judá nace, por tanto, sin ningún privilegio: delante tiene a tres hermanos mayores, y el primogénito es Rubén. Que la jefatura de la familia termine en sus manos es una de las líneas de fondo del Génesis.
Judá propone vender a José a los ismaelitas
Génesis 37:18-28 Leer esta escena aparte →Los hijos de Jacob apacientan los rebaños lejos de casa, en Dotán, cuando ven llegar a José, el hermano al que su padre prefería y que les había contado sus sueños de grandeza. Deciden matarlo; Rubén consigue que lo echen vivo a una cisterna seca Génesis 37:18-24.
Mientras comen, pasa una caravana de ismaelitas que lleva especias a Egipto. Judá propone: «¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano y nuestra carne». Los hermanos le hacen caso, y José es vendido por veinte piezas de plata Génesis 37:25-28.
Después mojan la túnica de José en la sangre de un cabrito y se la llevan a Jacob: «Reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no» Génesis 37:31-33.
Judá y Tamar: el hombre que juzgó a su nuera
Génesis 38:1-30 Leer esta escena aparte →«En aquel tiempo», dice el texto, Judá se aparta de sus hermanos y se va a vivir cerca de un hombre de Adulam llamado Hira, en la Sefela, las colinas bajas al oeste de la montaña de Judá. Allí se casa con la hija de un cananeo llamado Súa, y tiene tres hijos: Er, Onán y Sela Génesis 38:1-5.
Judá casa a Er, el primogénito, con una mujer llamada Tamar. Er es malo a los ojos de Dios, y Dios le quita la vida. Judá pide entonces a Onán que cumpla con ella el deber de cuñado y le dé descendencia a su hermano. Onán se acuesta con Tamar pero evita dejarla embarazada, «sabiendo que la descendencia no había de ser suya»; eso desagrada a Dios, que también le quita la vida Génesis 38:6-10.
Le queda Sela, todavía joven. Judá le dice a Tamar que vuelva viuda a casa de su padre hasta que el muchacho crezca, pero el narrador revela lo que piensa en realidad: «No sea que muera él también como sus hermanos» Génesis 38:11. Tamar queda así atada a una familia que no piensa cumplir con ella: no puede casarse con otro, y nadie le da el hijo que le corresponde.
Pasa el tiempo. Muere la mujer de Judá, y cuando termina el luto sube con su amigo Hira a Timnat, a la esquila de sus ovejas Génesis 38:12. Tamar ve que Sela ya ha crecido y que no se lo dan. Se quita la ropa de viuda, se cubre con un velo y se sienta a la entrada de Enaim, en el camino de Timnat Génesis 38:13-14.
Judá la toma por una prostituta, porque lleva el rostro cubierto, y no sabe que es su nuera. Le ofrece un cabrito del rebaño, y ella pide una prenda hasta que se lo envíe: su sello, su cordón y su bastón. Judá se los da, se acuesta con ella y ella queda embarazada Génesis 38:15-18. Cuando Judá manda a Hira con el cabrito para recuperar sus prendas, nadie conoce a la mujer, y Judá prefiere dejarlo así antes que convertirse en objeto de burla Génesis 38:20-23.
Unos tres meses después le dicen a Judá que su nuera se ha prostituido y está embarazada. Como cabeza de la familia, Judá dicta la sentencia: «Sacadla, y sea quemada» Génesis 38:24. Mientras la sacan, Tamar le manda las prendas con un recado: «Del varón cuyas son estas cosas, estoy encinta… Mira ahora de quién son estas cosas, el sello, el cordón y el báculo» Génesis 38:25.
Judá las reconoce y dice: «Más justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo». Y no vuelve a acostarse con ella Génesis 38:26. Es la primera vez que el Génesis pone en boca de uno de los hijos de Jacob el reconocimiento abierto de una culpa propia.
Tamar da a luz gemelos. En el parto, uno saca la mano y la partera le ata un hilo rojo, pero la retira y nace primero su hermano. Lo llaman Fares, «brecha», porque se abrió paso; el segundo, el del hilo, es Zara Génesis 38:27-30. Como su padre Jacob con Esaú, Fares, el que parecía segundo, termina siendo el primero: de él saldrá la línea de David Rut 4:18-22.
Judá responde por Benjamín ante su padre
Génesis 43:1-14 Leer esta escena aparte →El hambre obliga a los hermanos a volver a Egipto, pero el gobernador —José, a quien no han reconocido— les ha advertido que no los recibirá sin el hermano menor. Jacob se niega a soltar a Benjamín, el otro hijo de Raquel Génesis 42:38 Génesis 43:1-5. Rubén ya había ofrecido la vida de sus hijos, y Jacob no lo escuchó Génesis 42:37.
Es Judá quien lo convence. Le hace ver que sin Benjamín morirán todos de hambre, y pone su propia persona como garantía: «Yo te respondo por él; a mí me pedirás cuenta; si yo no te lo vuelvo y si no lo pongo delante de ti, seré para ti el culpable para siempre» Génesis 43:8-10. Jacob cede Génesis 43:11-14.
Judá se ofrece como esclavo en lugar de Benjamín
Génesis 44:1—45:3 Leer esta escena aparte →Camino de vuelta, los hermanos son alcanzados por el mayordomo de José: la copa de plata de su señor aparece en el costal de Benjamín, donde José la había hecho esconder. Los hermanos rasgan sus vestidos y vuelven a la ciudad Génesis 44:1-13. El texto dice que «vino Judá con sus hermanos» a casa de José: es él quien encabeza el grupo Génesis 44:14.
José les ofrece una salida: solo quedará como esclavo el que tenía la copa; los demás pueden volver en paz a su padre Génesis 44:17. Es la misma situación de hacía más de veinte años: pueden deshacerse del hijo preferido de Raquel y volver a casa sin culpa aparente.
Judá se acerca y habla. Es el discurso más largo del Génesis puesto en boca de uno de los hijos de Jacob Génesis 44:18-34. Repite las palabras de su padre sobre los dos hijos de Raquel: «el uno salió de mi presencia, y pienso de cierto que fue despedazado» Génesis 44:27-28. Explica que la vida de Jacob «está ligada a la vida» del muchacho, y que si no vuelve, su padre morirá Génesis 44:30-31. Y pide quedarse él: «te ruego que quede ahora tu siervo en lugar del joven por siervo de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos. Porque ¿cómo volveré yo a mi padre sin el joven?» Génesis 44:32-34.
José no puede contenerse más. Hace salir a todos, llora a gritos y les dice: «Yo soy José» Génesis 45:1-3.
Jacob envía a Judá delante de él a Gosén
Génesis 46:28 Leer esta escena aparte →Cuando toda la familia baja a Egipto, Jacob manda a Judá por delante, a José, para que le indique el camino a Gosén Génesis 46:28. El hermano que había separado a José de su padre es ahora el que prepara su encuentro.
Judá baja con tres hijos, Sela, Fares y Zara, y con los dos hijos de Fares, Hezrón y Hamul; el texto recuerda que Er y Onán murieron en Canaán Génesis 46:12.
La bendición de Judá: el cetro y el león
Génesis 49:8-12 Leer esta escena aparte →Al bendecir a sus hijos, Jacob ha apartado a Rubén por lo de Bilha, y a Simeón y Leví por la violencia de Siquem Génesis 49:3-7. Con Judá el tono cambia por completo. Juega con su nombre —«Judá, te alabarán tus hermanos»— y le anuncia que los hijos de su padre se inclinarán ante él Génesis 49:8. Lo llama «cachorro de león», que vuelve de la presa y se echa sin que nadie se atreva a despertarlo Génesis 49:9.
Después viene la promesa central: «No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos» Génesis 49:10. Y la bendición termina con una imagen de abundancia: tanta vid que se ata a ella el asno, tanto vino que se lava en él la ropa Génesis 49:11-12.
Su papel dentro de la Biblia
Judá es el hijo de Jacob que pasa de la última fila a la primera. La primogenitura de Rubén fue a los hijos de José, pero «Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos» 1 Crónicas 5:1-2. En el desierto su tribu es la más numerosa y acampa al oriente, la primera en ponerse en marcha Números 1:27 Números 2:3-9, y David, al final de su vida, resume la historia así: Dios escogió a Judá como caudillo, y dentro de Judá, a su familia 1 Crónicas 28:4.
Su historia personal es también la de un hombre que cambia. El Génesis no lo presenta como modelo: vende a su hermano, engaña a su padre, le niega a su nuera lo que le debe y la condena a muerte. Pero es también el primero de los hermanos que reconoce en voz alta una culpa propia —«más justa es ella que yo»— y el que, llegado el momento, se ofrece en lugar de otro.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
En la línea de David. El libro de Rut termina con la genealogía que va de Fares, el hijo de Judá y Tamar, hasta David Rut 4:18-22. Antes, los ancianos de Belén bendicen a Booz deseándole una casa «como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá» Rut 4:12: la historia de Tamar, que había empezado como un escándalo, se recuerda como bendición. Crónicas abre sus genealogías de las tribus con Judá y cuenta otra vez, en dos versículos, lo de Er y Tamar 1 Crónicas 2:3-4.
En el nombre del pueblo. Tras la división del reino, «Judá» designa el reino del sur, con capital en Jerusalén 1 Reyes 12:20-21, y tras el exilio el gentilicio yehudi, «judaíta», pasa a significar «judío» para todo el pueblo Ester 2:5. El detalle de esa historia está en la ficha de la tribu de Judá.
En el Nuevo Testamento. Mateo abre su genealogía de Jesús con «Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara»; Tamar es la primera de las cuatro mujeres que nombra Mateo 1:2-3. La carta a los Hebreos da por sabido que «nuestro Señor vino de la tribu de Judá» Hebreos 7:14, y el Apocalipsis llama al Cordero «el León de la tribu de Judá» Apocalipsis 5:5, la imagen de la bendición de Jacob.
Historia y evidencia
No hay ninguna mención de Judá, el hijo de Jacob, fuera de la Biblia. El nombre sí aparece fuera, pero como nombre de un reino: las inscripciones asirias del siglo VIII a.C. hablan del país de Yaudu, y en ellas aparecen reyes como Ezequías.
Otros con el mismo nombre
- Judas es la forma griega del mismo nombre hebreo. Así se llaman en el Nuevo Testamento Judas Iscariote, Judas Tadeo y Judas, uno de los hermanos de Jesús Mateo 13:55.
- Varios levitas del regreso del exilio se llaman Judá Esdras 10:23 Nehemías 12:8. No tienen ficha propia.