La vida de la era que viene
La expresión aparece una sola vez en el Antiguo Testamento, en una de sus pocas afirmaciones claras sobre la resurrección: «muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua» Daniel 12:2. La vida eterna es la vida de después de la resurrección, en el mundo nuevo de Dios.
En tiempos de Jesús, muchos judíos distinguían entre «este siglo» y «el siglo venidero». La «vida eterna» era la vida de ese siglo venidero. Por eso el joven rico pregunta qué debe hacer para «heredar» la vida eterna, y Jesús, después de pedirle que lo deje todo, promete a sus discípulos «en el siglo venidero la vida eterna» Marcos 10:17-30. Al final de la parábola del juicio de las naciones, los justos irán «a la vida eterna» Mateo 25:46. Es, sobre todo, una promesa futura.
En Juan: una vida que ya empieza
El evangelio de Juan añade algo decisivo. La vida eterna no es solo para después: empieza cuando uno cree. «De tal manera amó Dios al mundo… para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» Juan 3:16. «El que cree en el Hijo tiene vida eterna» Juan 3:36, en presente. «El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida» Juan 5:24.
Ante la tumba de Lázaro, Jesús lo dice de sí mismo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente» Juan 11:25-26. Y da la definición: «esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado» Juan 17:3.
Un regalo
Pablo la presenta como un don, en contraste con lo que el pecado produce: «Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» Romanos 6:23. La primera carta de Juan se escribe para dar seguridad: «Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida… para que sepáis que tenéis vida eterna» 1 Juan 5:11-13.