El pariente que responde
En una sociedad sin seguros ni tribunales centrales, la seguridad de una persona dependía de su familia. El goel es la persona de la familia a quien le toca responder cuando algo va mal. La Ley le asigna tres tareas.
Rescatar la tierra. Si un israelita empobrecido vende parte de su heredad, «su pariente más próximo vendrá y rescatará lo que su hermano hubiere vendido» Levítico 25:25. La tierra no debe salir de la familia.
Rescatar a la persona. Si se vende como siervo a un extranjero rico, uno de sus hermanos, su tío, su primo o cualquier pariente cercano puede rescatarlo Levítico 25:47-49.
Vengar la sangre. Si alguien es asesinado, el «vengador de la sangre» —goel hadam— tiene derecho a dar muerte al homicida Números 35:19. La Ley limita ese derecho: el que mató sin intención puede huir a una ciudad de refugio y ser juzgado por la congregación Números 35:22-25.
Booz, el goel de Rut
El libro de Rut es la historia de un goel. Noemí vuelve de Moab viuda y sin hijos, con su nuera moabita, y con una tierra familiar que alguien debe rescatar. Cuando Rut se presenta de noche ante Booz en la era, le pide: «extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano» —en hebreo, goel— Rut 3:9. Booz acepta, pero advierte que hay otro pariente más cercano con derecho preferente Rut 3:12-13.
La escena de la puerta resuelve el caso. El otro pariente quiere la tierra, pero la renuncia cuando sabe que con ella va Rut, y que el hijo que naciera llevaría el nombre del difunto; se quita la sandalia en señal de cesión, y Booz rescata la tierra y toma a Rut por mujer ante los ancianos Rut 4:1-10. En el libro se cruzan dos instituciones distintas: el rescate de la tierra y la obligación de dar descendencia al muerto, emparentada con el levirato.
Dios como goel
Lo más notable del término es su uso para Dios. Al anunciar la salida de Egipto, Dios dice: «os redimiré con brazo extendido» Éxodo 6:6, con el verbo gaal: actúa como el pariente que saca de la esclavitud a los suyos. Isaías, en los capítulos dirigidos a los exiliados en Babilonia, lo convierte en título: «No temas, gusano de Jacob… yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor» Isaías 41:14. Dios se presenta como el pariente obligado a rescatar a Israel.
Y Job, en medio de su sufrimiento, afirma: «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo» Job 19:25.
En el Nuevo Testamento
El griego no tiene una palabra equivalente al goel con su carga de parentesco, y usa el vocabulario del rescate: lýtron, el precio que se paga por liberar a un esclavo o a un prisionero. Jesús dice que el Hijo del Hombre vino «para dar su vida en rescate por muchos» Marcos 10:45, y Pablo habla de «la redención que es en Cristo Jesús» Romanos 3:24.