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Hosanna

También: Hosana · Hoshiana · Hosanna en las alturas · Bendito el que viene

Exclamación hebrea que significa «¡Salva, te ruego!», tomada del salmo 118. La multitud la gritó cuando Jesús entró en Jerusalén montado en un asno, y en sus labios ya no era tanto una súplica como un grito de bienvenida y de júbilo, dirigido al «Hijo de David».

En la Biblia

«Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!» (Mateo 21:9).

Etimología

Del hebreo hoshía-ná, de yashá, «salvar» —la misma raíz de Yeshúa, Jesús—, y la partícula ná, «te ruego». El griego de los evangelios la transcribió hōsanná. La Reina-Valera traduce el original en el salmo: «Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego» (Salmos 118:25).

Una súplica del salmo 118

La palabra viene del salmo 118, uno de los que se cantaban en las grandes fiestas. El salmista pide: «Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego; te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora», y el versículo siguiente da la bienvenida a quien llega al templo: «Bendito el que viene en el nombre de Jehová» Salmos 118:25-26. En hebreo, «sálvanos ahora, te ruego» es hoshía-ná: hosanna.

El grito de la entrada en Jerusalén

Cuando Jesús entra en Jerusalén montado en un pollino, la multitud tiende sus mantos y ramas en el camino y grita con las palabras de ese salmo: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!» Mateo 21:8-9. Marcos añade: «¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene!» Marcos 11:9-10. Juan cuenta que la gente salió a recibirlo con ramas de palmera y lo aclamó como «el Rey de Israel» Juan 12:12-13.

En esa escena, «hosanna» ya no es solo «sálvanos»: es una aclamación, como un «¡viva!». Pero la súplica no ha desaparecido del todo, porque se dirige al «Hijo de David», el título del Mesías esperado. La multitud saluda a Jesús como el rey que viene a salvar.

Los niños en el templo

Después de la entrada, en el templo, los niños siguen gritando «¡Hosanna al Hijo de David!». Los principales sacerdotes y los escribas se indignan, y Jesús les responde con otro salmo: «¿Nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?» Mateo 21:15-16.

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