Jabes de Galaad enmarca el reinado de Saúl. Su primera victoria como rey fue salvar a esta ciudad de la amenaza de un rey amonita que quería sacar el ojo derecho a sus habitantes 1 Samuel 11:1-11; y cuando Saúl murió en el Gilboa y su cuerpo quedó colgado en la muralla de Bet-sán, fueron los hombres de Jabes los que caminaron toda la noche para descolgarlo y enterrarlo. 1 Samuel 31:11-13 Entre esas dos escenas hay casi todo el drama de un rey; en los dos extremos, la misma ciudad agradecida.
Significado y etimología
Yābēš significa «seco». El topónimo sobrevive en el Wadi el-Yabis, el arroyo que baja de las montañas de Galaad al Jordán; la ciudad estaba en su valle.
Ubicación y contexto
Jabes estaba en Galaad, la región montañosa y boscosa al este del Jordán, frente al valle de Jezreel y a Bet-sán, que quedaba al otro lado del río, a unos 20 km. Esa cercanía explica el último episodio: desde Jabes se podía bajar al valle, cruzar el Jordán de noche y llegar a Bet-sán antes del amanecer. 1 Samuel 31:12 Al sur quedaba el territorio de los amonitas, cuya presión explica el primero.
Galaad era tierra de frontera: israelita, pero al otro lado del río y expuesta a Amón, Moab y Aram. Sus ciudades vivían con más aislamiento que las de la sierra, lo que ayuda a entender que Jabes no acudiera a la asamblea de Mizpa Jueces 21:8 y que, amenazada, tuviera que pedir ayuda al otro lado del Jordán. 1 Samuel 11:3
Historia bíblica del lugar
La ciudad que no fue a Mizpa
En la guerra contra Benjamín, las tribus pasan revista y descubren que nadie de Jabes de Galaad ha acudido a la asamblea. Envían doce mil hombres a castigar la ciudad y se quedan con cuatrocientas jóvenes solteras, que entregan como esposas a los benjaminitas supervivientes. Jueces 21:8-14 Desde entonces, Jabes y Benjamín —la tribu de Saúl— quedan unidos por lazos de sangre.
El ojo derecho
Najas el amonita cerca Jabes. Los habitantes piden un pacto, y él pone una condición: sacarles a todos el ojo derecho, para afrenta de Israel. Le piden siete días para buscar ayuda. 1 Samuel 11:1-3 Los mensajeros llegan a Guibeá; el pueblo llora, y Saúl, que vuelve del campo con sus bueyes, se entera. El Espíritu de Dios viene sobre él; corta en pedazos una yunta de bueyes y los envía por todo Israel con una amenaza: así se hará con los bueyes de quien no salga tras Saúl y Samuel. 1 Samuel 11:4-7 Se reúne un gran ejército en Bezec, y Saúl manda decir a Jabes que mañana tendrán salvación. 1 Samuel 11:8-9 Ataca en la última vigilia de la noche en tres columnas y dispersa a los amonitas hasta el mediodía. 1 Samuel 11:11 La victoria le da el reino de verdad: el pueblo lo confirma como rey en Gilgal. 1 Samuel 11:14-15
Una noche de camino
Años después, Saúl y tres de sus hijos mueren en el monte Gilboa. Los filisteos cortan la cabeza del rey, cuelgan sus armas en el templo de Astarot y clavan su cuerpo en la muralla de Bet-sán. 1 Samuel 31:8-10 Cuando los de Jabes se enteran, sus hombres valientes caminan toda la noche, descuelgan los cuerpos de Saúl y de sus hijos, los llevan a Jabes y los queman; entierran los huesos bajo el tamarisco de Jabes y ayunan siete días. 1 Samuel 31:11-13
La bendición de David
Recién ungido rey en Hebrón, David se entera y envía un mensaje a Jabes: bendice su lealtad con su señor, promete devolverles el bien y les invita a reconocerlo como rey. 2 Samuel 2:4-7 Mucho tiempo después, David recupera de los hombres de Jabes los huesos de Saúl y de Jonatán y los sepulta en la tumba de Cis, el padre de Saúl, en tierra de Benjamín. 2 Samuel 21:12-14
Dónde aparece el lugar en el texto, agrupado por el papel que cumple en cada tramo del relato. No es la historia de lo que ocurrió allí, sino en qué contextos lo nombra la Biblia.
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Castigada por no acudir a Mizpa
JuecesJabes no se presenta a la asamblea contra Benjamín; Israel la ataca y entrega cuatrocientas jóvenes de la ciudad a los benjaminitas supervivientes.
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Salvada por Saúl
SamuelNajas el amonita exige sacar el ojo derecho a sus habitantes; Saúl reúne a Israel y lo derrota al amanecer.
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La sepultura de Saúl
Samuel – CrónicasLos hombres de Jabes rescatan de la muralla de Bet-sán los cuerpos de Saúl y sus hijos, los queman, entierran los huesos bajo un árbol y ayunan siete días.
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David y los huesos de Saúl
SamuelDavid bendice a los de Jabes por su lealtad y, años después, traslada los huesos de Saúl y Jonatán a la tumba familiar en Benjamín.