Débora llama a Barac y él pone una condición
Jueces 4:1-10 Leer esta escena aparte →Israel lleva veinte años oprimido por Jabín, rey cananeo de Hazor, cuyo general, Sísara, tiene novecientos carros de hierro Jueces 4:1-3. La profetisa Débora, que juzga a Israel, manda llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, con una orden de parte de Dios: reúne diez mil hombres de Neftalí y de Zabulón en el monte Tabor, y yo atraeré hacia ti a Sísara junto al arroyo de Cisón Jueces 4:4-7.
Barac responde con una condición: «Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré». Débora acepta, pero le anuncia la consecuencia: no será tuya la gloria, «porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara». Barac convoca a las dos tribus en Cedes y sube con diez mil hombres Jueces 4:8-10. Ver Débora, la tribu de Neftalí y la tribu de Zabulón.
Barac baja del Tabor y derrota a Sísara
Jueces 4:12-22 Leer esta escena aparte →Sísara reúne sus carros junto al Cisón. Débora le da a Barac la señal: «Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos». Barac baja del monte con sus diez mil hombres, y Jehová quebranta a Sísara, a sus carros y a todo su ejército. Sísara salta del carro y huye a pie; Barac persigue a los carros hasta Haroset-goim, y no queda ni uno Jueces 4:12-16. Ver el monte Tabor.
Barac sigue la pista del general hasta la tienda de Jael, mujer de Heber el ceneo. Ella sale a su encuentro: «Ven, y te mostraré al varón que tú buscas». Sísara yace muerto con una estaca clavada en la sien Jueces 4:22. La palabra de Débora se ha cumplido. Ver Sísara.
El cántico de Débora y Barac
Jueces 5:1-31 Leer esta escena aparte →Ese día Débora y Barac cantan el gran poema de la victoria Jueces 5:1. En él, Débora llama a Barac por su nombre: «Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam» Jueces 5:12, y recuerda que los príncipes de Isacar, como Barac, se lanzaron a pie al valle Jueces 5:15. La tierra reposa cuarenta años Jueces 5:31.
Su papel dentro de la Biblia
Barac es el brazo militar de una liberación en la que la iniciativa es de Débora y el golpe final, de Jael. El relato lo pone en su sitio sin despreciarlo: cumple la orden, gana la batalla y canta la victoria. Samuel, en su discurso de despedida, lo cuenta entre los libertadores que Dios envió a Israel, según la Reina-Valera, que sigue a la traducción griega; el texto hebreo dice «Bedán» 1 Samuel 12:11. La carta a los Hebreos lo incluye entre los que «por fe conquistaron reinos» y «pusieron en fuga ejércitos extranjeros», junto a Gedeón, Sansón y Jefté Hebreos 11:32-34.