Moriah es el lugar de una sola escena en el Génesis, pero de una de las más difíciles de toda la Biblia: Abraham sube a ofrecer en holocausto a su hijo Isaac y Dios lo detiene en el último momento. El texto no da coordenadas: habla de una «tierra de Moriah» y de «uno de los montes» que Dios le indicaría. Génesis 22:2 Mil años de historia bíblica después, Crónicas usa el mismo nombre para el monte donde Salomón construyó el templo de Jerusalén. 2 Crónicas 3:1 Entre esas dos menciones está toda la pregunta de este lugar.
Significado y etimología
El nombre no tiene una etimología asegurada. El relato lo rodea de juegos con el verbo «ver»: Isaac pregunta dónde está el cordero, y Abraham responde que «Dios se proveerá» —literalmente, «Dios verá»— Génesis 22:7-8; al final, Abraham llama al sitio «Jehová proveerá» (YHWH yirʾeh), y el narrador añade el dicho de su propio tiempo: «en el monte de Jehová será provisto», o «se verá». Génesis 22:14 Es el propio texto el que carga el nombre de sentido; no hay que pedirle más.
Ubicación y contexto
El Génesis solo da dos datos: Abraham sale de donde vivía —el relato termina con él volviendo a Beerseba Génesis 22:19— y al tercer día de camino ve el lugar «de lejos». Génesis 22:4 Tres días a pie desde Beerseba llevan, subiendo hacia el norte por la sierra, hasta la zona de Jerusalén (unos 80 km), lo que hace verosímil la identificación posterior, pero no la demuestra.
Si se acepta la lectura de Crónicas, Moriah es la cresta rocosa al norte de la antigua ciudad de David, una elevación entre los valles del Cedrón y el Tiropeón que domina la colina de Sion. En tiempos de David era una era —una superficie despejada y ventilada para trillar el grano—, propiedad de un jebuseo. 2 Samuel 24:18 Hoy es la explanada del monte del Templo, en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Historia bíblica del lugar
La prueba
Dios «prueba» a Abraham: le pide que tome a Isaac, «tu único, a quien amas», vaya a la tierra de Moriah y lo ofrezca en holocausto en el monte que le indicará. Génesis 22:1-2 Abraham madruga, prepara la leña y sale con dos siervos y con Isaac. Al tercer día ve el lugar, deja a los siervos con el asno y sube solo con su hijo; Isaac carga la leña, y él, el fuego y el cuchillo. Génesis 22:3-6 A la pregunta de Isaac por el cordero, responde que Dios lo proveerá. Génesis 22:7-8
El altar y el carnero
En el lugar indicado, Abraham edifica el altar, ata a Isaac y lo pone sobre la leña. Cuando alza el cuchillo, el ángel de Jehová lo llama desde el cielo y lo detiene: ahora sabe que teme a Dios, porque no le ha negado a su hijo. Génesis 22:9-12 Abraham ve un carnero trabado por los cuernos en un matorral y lo ofrece en lugar de Isaac; llama al lugar «Jehová proveerá». Génesis 22:13-14 El ángel le renueva entonces la promesa, ahora con juramento: descendencia como las estrellas y la arena, y bendición para todas las naciones «por cuanto obedeciste a mi voz». Génesis 22:15-18 Abraham vuelve con los siervos a Beerseba. Génesis 22:19
La era de Ornán y el templo
El nombre no reaparece hasta Crónicas. Tras la plaga que siguió al censo de David, el ángel se detiene junto a la era de Ornán (Arauna en Samuel), y el profeta Gad ordena a David levantar allí un altar; David compra la era, sacrifica, y Dios responde con fuego del cielo. 1 Crónicas 21:18-26 2 Samuel 24:18-25 David declara entonces que ese será el sitio de la casa de Dios. 1 Crónicas 22:1 Y el cronista, al narrar la obra de Salomón, une los hilos: el templo se construyó «en el monte Moriah», en el lugar que David había preparado, en la era de Ornán. 2 Crónicas 3:1
Dónde aparece el lugar en el texto, agrupado por el papel que cumple en cada tramo del relato. No es la historia de lo que ocurrió allí, sino en qué contextos lo nombra la Biblia.
-
La prueba de Abraham
GénesisDios manda a Abraham a la tierra de Moriah a ofrecer a Isaac en uno de sus montes; un carnero lo sustituye y Abraham nombra el lugar «Jehová proveerá».
-
El monte del templo
CrónicasSalomón edifica la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, sobre la era de Ornán donde David había levantado un altar.