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Jacob engaña a Isaac y le roba la bendición a Esaú

Gn 27 Génesis 27:1—28:9

Antiguo Testamento Génesis c. siglo XIX a.C. (Bronce Medio), según la cronología del Génesis; vivió 147 años

§ La escena

Isaac, viejo y casi ciego, llama a Esaú: que salga a cazar, le prepare su guiso favorito y reciba su bendición antes de que él muera Génesis 27:1-4. Rebeca lo oye y monta un plan para que la bendición sea para Jacob. Él no objeta el engaño, sino el riesgo: Esaú es velludo y él no, y si su padre lo toca podría maldecirlo. Ella responde: «Hijo mío, sea sobre mí tu maldición» Génesis 27:5-13.

Rebeca cocina dos cabritos, viste a Jacob con la ropa de Esaú y le cubre las manos y el cuello con las pieles Génesis 27:14-17. Ante su padre, Jacob miente tres veces: dice que es Esaú, que la caza la encontró rápido porque Dios se la puso delante y, cuando Isaac vuelve a preguntar, repite que sí, que es Esaú Génesis 27:18-24. Isaac duda —«La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú»—, pero el olor de la ropa lo convence. Lo bendice con la fertilidad de la tierra y el dominio sobre sus hermanos Génesis 27:22 Génesis 27:27-29.

Apenas sale Jacob, entra Esaú. Isaac se estremece «grandemente», pero no retira lo dicho: «lo bendije, y será bendito». Esaú grita amargamente y hace el juego de palabras: con razón se llama Jacob, porque «ya me ha suplantado dos veces» Génesis 27:30-36. Isaac solo puede darle una palabra menor: vivirá de su espada, servirá a su hermano y algún día romperá su yugo Génesis 27:38-40.

Esaú decide matar a Jacob en cuanto muera su padre. Rebeca se entera y lo manda a casa de su hermano Labán, en Harán, «algunos días», hasta que se le pase el enojo Génesis 27:41-45. A Isaac le da otra razón: no quiere que Jacob se case con una mujer hitita, como hizo Esaú Génesis 26:34-35 Génesis 27:46. Isaac lo despide bendiciéndolo esta vez a sabiendas, con «la bendición de Abraham» Génesis 28:1-5. Rebeca no volverá a verlo: el texto no registra otro encuentro, y cuando Jacob vuelve solo menciona la muerte de su nodriza Génesis 35:8.

Su papel dentro de la Biblia

Jacob es el patriarca que convierte a una familia en un pueblo. Abraham recibe la promesa; Isaac la transmite; con Jacob, la promesa se multiplica en doce hijos y recibe un nombre colectivo. Desde entonces «Israel» y «Jacob» son también el nombre del pueblo entero: los profetas y los salmos los usan como sinónimos Isaías 41:8 Salmos 46:7. Las tribus se ordenan y se nombran a partir de sus hijos Éxodo 1:1-5 Números 1:5-15, y el Dios de Israel se presenta ante Moisés como «el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob» Éxodo 3:6 Éxodo 3:15.

Su historia es, además, la de un elegido que no es ejemplar. Engaña, negocia, favorece a unos hijos sobre otros, tiene miedo y no lo oculta. La Biblia no lo presenta como modelo moral, sino como alguien a quien Dios sostiene a pesar de él mismo y a quien transforma poco a poco: del voto con condiciones en Bet-el a la oración humilde junto al Jaboc, del hijo que engaña a un padre ciego al padre ciego que bendice a sabiendas.

Cómo lo recuerda el resto de la Biblia

En los profetas, como espejo del pueblo. Oseas repasa su vida para acusar a Israel: en el vientre tomó a su hermano por el talón, luchó con el ángel, lloró y le rogó, y en Bet-el Dios habló con él Oseas 12:2-4; huyó a Aram y sirvió por una mujer Oseas 12:12. Jeremías juega con su nombre para describir una sociedad donde «todo hermano engaña» —en hebreo, ʿaqov yaʿqov, «suplanta como Jacob» Jeremías 9:4.

En la confesión de fe de Israel. El israelita que llevaba sus primicias al santuario debía empezar diciendo: «Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto» Deuteronomio 26:5. La historia de Israel empieza así con un antepasado sin tierra, vinculado a la familia aramea de Labán.

En la elección. Malaquías abre su libro con una frase de Dios: «Amé a Jacob, y a Esaú aborrecí» Malaquías 1:2-3. Pablo la une al oráculo del nacimiento para mostrar que la elección de Dios no depende de las obras: se decidió «no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal» Romanos 9:10-13.

En el Nuevo Testamento. Jesús usa la fórmula «el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob» para argumentar la resurrección: Dios «no es Dios de muertos, sino de vivos» Mateo 22:32, y anuncia que muchos se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino Mateo 8:11. En Samaria, junto a Sicar, está el «pozo de Jacob», cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José, y la mujer samaritana le pregunta a Jesús si es mayor que «nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo» Juan 4:5-6 Juan 4:12. Génesis no menciona ese pozo: es memoria local que el evangelio recoge. La carta a los Hebreos lo incluye entre los que vivieron por fe: bendijo a los hijos de José y adoró al morir Hebreos 11:20-21, y pone a Esaú como advertencia de quien vende su herencia por una comida Hebreos 12:16-17.

Historia y evidencia

No hay ninguna mención de Jacob fuera de la Biblia, y no se espera encontrarla: era el jefe de un clan de pastores, no un rey que dejara inscripciones.

Otros con el mismo nombre

  • Jacob, padre de José, el esposo de María, en la genealogía de Jesús según Mateo Mateo 1:15-16. Lucas da otro nombre para el padre de José: Elí Lucas 3:23. No tiene ficha propia.
  • Santiago. El nombre griego Iákōbos, que en el Nuevo Testamento se traduce «Santiago», es la forma griega de Jacob. Lo llevan, entre otros, Santiago hijo de Zebedeo y Santiago hijo de Alfeo.
§ Escenas alrededor · Jacob