El siervo de Abraham encuentra a Rebeca junto al pozo de la ciudad de Nacor
Génesis 24:1-27 Leer esta escena aparte →Abraham, ya viejo, hace jurar a su siervo más antiguo que no tomará para Isaac mujer de los cananeos, sino de su tierra y de su parentela Génesis 24:2-4. El siervo viaja con diez camellos a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor, y se detiene junto al pozo a la hora en que las mujeres salen a sacar agua. Pide a Dios una señal: que la joven a quien le pida de beber le ofrezca también agua para sus camellos Génesis 24:10-14.
Antes de que termine de hablar sale Rebeca, hija de Betuel, nieta de Nacor, con su cántaro al hombro. Es muy hermosa y doncella. Baja a la fuente, llena el cántaro, y cuando el siervo le pide un poco de agua le da de beber y añade: para tus camellos también sacaré, hasta que acaben de beber. Corre una y otra vez al pozo Génesis 24:15-20.
El siervo le da un pendiente de oro y dos brazaletes, le pregunta de quién es hija y si hay lugar para pasar la noche en casa de su padre. Cuando oye que es nieta de Nacor, se inclina y bendice a Jehová, que lo ha guiado a la casa de los hermanos de su amo Génesis 24:22-27.
Rebeca acepta ir a Canaán para casarse con Isaac: «Sí, iré»
Génesis 24:28-61 Leer esta escena aparte →Rebeca corre a contarlo en casa de su madre. Su hermano Labán ve los regalos, sale al encuentro del siervo y lo hace entrar Génesis 24:28-32. El siervo cuenta su historia antes de comer, y Labán y Betuel responden: «De Jehová ha salido esto». Rebeca será mujer del hijo de su señor Génesis 24:33-51.
A la mañana siguiente, el siervo quiere partir. La madre y el hermano piden que la joven se quede al menos diez días. Deciden preguntarle a ella: «¿Irás tú con este varón?». Rebeca responde: «Sí, iré» Génesis 24:54-58. La despiden con su nodriza y sus doncellas, y la bendicen: «Hermana nuestra, sé madre de millares de millares», que tus descendientes posean la puerta de sus enemigos Génesis 24:59-61. Labán volverá a aparecer, una generación después, en la historia de Jacob.
Rebeca conoce a Isaac en el Neguev
Génesis 24:62-67 Leer esta escena aparte →Isaac vive en el Neguev, cerca del pozo de Beer-lahai-roi. Al caer la tarde sale al campo a meditar y ve venir los camellos. Rebeca lo ve también, baja del camello y pregunta quién es aquel hombre que viene por el campo; cuando el siervo le dice que es su señor, se cubre con el velo Génesis 24:62-65. Isaac la lleva a la tienda de su madre Sara, la toma por mujer «y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre» Génesis 24:66-67. Ver Isaac y el Neguev.
Rebeca consulta a Jehová por los gemelos que luchan en su vientre
Génesis 25:20-26 Leer esta escena aparte →Isaac tiene cuarenta años cuando se casa, y sesenta cuando nacen sus hijos: veinte años sin descendencia. Ruega por su mujer, que es estéril, y Rebeca concibe Génesis 25:20-21 Génesis 25:26. Pero el embarazo es duro: los niños luchan dentro de ella. «Si es así, ¿para qué vivo yo?», dice, y va a consultar a Jehová Génesis 25:22.
La respuesta es para ella: dos naciones hay en tu seno, dos pueblos serán divididos desde tus entrañas, uno será más fuerte que el otro, «y el mayor servirá al menor» Génesis 25:23. Nacen Esaú, rojizo y velludo, y Jacob, agarrado a su talón. Isaac prefiere a Esaú, que le trae caza; «mas Rebeca amaba a Jacob» Génesis 25:24-28. Ver Esaú y Jacob.
Isaac hace pasar a Rebeca por su hermana en Gerar
Génesis 26:1-11 Leer esta escena aparte →Durante un hambre, Isaac se instala en Gerar, en tierra de los filisteos de Abimelec. Cuando los hombres del lugar le preguntan por su mujer, dice que es su hermana, por miedo a que lo maten por causa de ella, «porque era de hermoso aspecto» Génesis 26:6-7. Un día Abimelec mira por una ventana y ve a Isaac acariciando a Rebeca; lo llama, le reprocha la mentira y ordena que nadie los toque Génesis 26:8-11. Es la tercera vez en el Génesis que un patriarca hace pasar a su mujer por hermana; las dos anteriores fueron de Abraham con Sara Génesis 12:10-20 Génesis 20:1-18. Ver Gerar.
Rebeca prepara el engaño para que Jacob reciba la bendición
Génesis 27:1-17 Leer esta escena aparte →Rebeca oye que Isaac, viejo y casi ciego, le pide a Esaú que salga a cazar y le prepare un guiso para bendecirlo antes de morir. Mientras Esaú está en el campo, llama a Jacob y le da instrucciones: que le traiga dos cabritos, ella preparará el guiso como le gusta a su padre, y Jacob se lo llevará para recibir la bendición Génesis 27:1-10.
Jacob no objeta el engaño, sino el riesgo: Esaú es velludo y él no, y si su padre lo toca traerá sobre sí maldición en lugar de bendición. Rebeca responde: «Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz» Génesis 27:11-13. Cocina el guiso, viste a Jacob con la mejor ropa de Esaú y le cubre las manos y el cuello con la piel de los cabritos Génesis 27:14-17. Jacob se lleva la bendición Génesis 27:27-29.
Rebeca envía a Jacob a casa de Labán para salvarle la vida
Génesis 27:41—28:5 Leer esta escena aparte →Esaú jura matar a Jacob cuando muera su padre, y alguien se lo cuenta a Rebeca. Ella llama a Jacob y le dice que huya a Harán, a casa de su hermano Labán, «algunos días», hasta que se le pase el enojo a su hermano: «¿Por qué seré privada de vosotros ambos en un día?» Génesis 27:41-45. A Isaac le da otro motivo: está harta de las mujeres heteas de Esaú, y si Jacob se casa con una de ellas, ¿para qué quiere vivir? Génesis 27:46. Isaac envía a Jacob a Padan-aram a buscar mujer entre las hijas de Labán Génesis 28:1-5.
Los «algunos días» serán veinte años Génesis 31:38. El texto no cuenta que Rebeca volviera a ver a su hijo.
Rebeca sepultada con Isaac en la cueva de Macpela
Génesis 49:29-31 Leer esta escena aparte →El Génesis no narra la muerte de Rebeca. Solo menciona la de su nodriza, Débora, enterrada al pie de Bet-el bajo una encina que llamaron Alón-bacut, «encina del llanto» Génesis 35:8. Años después, Jacob, en su lecho de muerte en Egipto, pide ser enterrado en la cueva de Macpela, donde están Abraham y Sara, «allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea» Génesis 49:29-31. Ver Hebrón.
Su papel dentro de la Biblia
Rebeca es el eslabón entre Abraham y Jacob. Asegura la continuidad de la familia de la promesa, recibe el oráculo que anuncia el destino de sus hijos y actúa para que se cumpla. De las matriarcas del Génesis, es la que más decide por sí misma: acepta ir a Canaán, consulta a Dios y organiza la bendición. Pablo la recuerda al explicar la elección: cuando Rebeca concibió de Isaac, antes de que los gemelos nacieran, se le dijo que el mayor serviría al menor Romanos 9:10-12.