Cuando David sube el arca a Jerusalén, él y todo Israel danzan delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera, con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos 2 Samuel 6:5. Crónicas cuenta que David manda a los jefes de los levitas designar cantores con instrumentos de música, salterios, arpas y címbalos, para que resuenen con alegría 1 Crónicas 15:16, y nombra a los que tienen «arpas afinadas en la octava» 1 Crónicas 15:21. Ante el arca quedan Asaf con los címbalos y otros levitas con salterios y arpas 1 Crónicas 16:5.
Para el templo, David organiza a los hijos de Asaf, Hemán y Jedutún: doscientos ochenta y ocho músicos instruidos en el canto de Jehová, con címbalos, salterios y arpas 1 Crónicas 25:6-7. Salomón hace arpas y salterios para los cantores con la madera de sándalo que le traen las naves de Hiram desde Ofir, una madera como nunca se había visto 1 Reyes 10:11-12. En la dedicación del templo los levitas tocan címbalos, salterios y arpas junto a ciento veinte sacerdotes con trompetas 2 Crónicas 5:12, y al dedicar la muralla de Jerusalén, en tiempos de Nehemías, vuelven a sonar Nehemías 12:27.
Los Salmos piden alabar a Jehová con arpa y con salterio de diez cuerdas Salmos 33:2, y el salmista se despierta para cantar: «despierta, salterio y arpa; me levantaré de mañana» Salmos 57:8.