Cuando Samuel unge a Saúl, le anuncia las señales que encontrará por el camino: en el collado de Dios se cruzará con una compañía de profetas que bajan del lugar alto con salterio, pandero, flauta y arpa delante de ellos, profetizando, y el Espíritu de Jehová vendrá sobre él 1 Samuel 10:5-6.
La música aparece unida a la profecía también en tiempos de Eliseo. Cuando los reyes de Israel, Judá y Edom le consultan en el desierto, pide: «Traedme un tañedor». Mientras el tañedor toca, la mano de Jehová viene sobre él y profetiza 2 Reyes 3:15. El texto no dice qué instrumento tocaba; la palabra hebrea designa a alguien que pulsa un instrumento de cuerda.