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Jacob lucha con Dios en Peniel y recibe el nombre de Israel

Gn 32 Génesis 32:1-32

Antiguo Testamento Génesis c. siglo XIX a.C. (Bronce Medio), según la cronología del Génesis; vivió 147 años 32 versículos

§ La escena

En el camino le salen al encuentro ángeles de Dios, y Jacob llama al lugar Mahanaim, «dos campamentos» Génesis 32:1-2. Envía mensajeros a Esaú, que vive en Seir, tierra de Edom, con un mensaje humilde: «tu siervo Jacob» busca hallar gracia ante «mi señor». Los mensajeros vuelven con una noticia: Esaú viene a su encuentro con cuatrocientos hombres Génesis 32:3-6.

Jacob tiene mucho miedo. Divide su gente y sus rebaños en dos campamentos, para que si Esaú ataca uno se salve el otro Génesis 32:7-8. Luego ora, por primera vez en el relato con una oración larga: le recuerda a Dios su promesa, reconoce que es «menor que todas las misericordias» recibidas —cruzó el Jordán con solo un cayado y ahora vuelve con dos campamentos— y le pide que lo libre de su hermano Génesis 32:9-12.

También se prepara a su manera: envía por delante un regalo enorme en oleadas separadas —doscientas cabras, doscientas ovejas, treinta camellas con sus crías, cuarenta vacas, veinte asnas, con sus machos— para aplacar a Esaú antes de verle la cara Génesis 32:13-20.

Esa noche hace cruzar el vado del Jaboc a sus mujeres, sus hijos y todo lo que tiene, y se queda solo. «Y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba» Génesis 32:22-24. Al ver que no puede vencerlo, el hombre le toca el encaje del muslo y se lo disloca. Le pide que lo suelte porque amanece; Jacob se niega: «No te dejaré, si no me bendices» Génesis 32:25-26.

El hombre le pregunta su nombre, y Jacob tiene que decirlo: Jacob, el que agarra el talón, el suplantador. Y recibe otro: «No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido». Cuando Jacob pide a su vez el nombre del otro, no se lo da: solo lo bendice Génesis 32:27-29.

Jacob llama al lugar Peniel, «rostro de Dios», «porque vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma». Sale el sol mientras cruza, cojeando. El narrador añade que por eso los israelitas no comen el tendón del muslo Génesis 32:30-32.

El texto dice «un varón» Génesis 32:24, Oseas dice que Jacob luchó con Dios y venció «al ángel», y que el que habló allí era «Jehová Dios de los ejércitos» Oseas 12:3-5, y Jacob concluye que vio a Dios cara a cara Génesis 32:30. No son tres seres distintos: es el único Dios Deuteronomio 6:4 que se deja ver en forma humana, como el que siglos después se manifestaría en carne 1 Timoteo 3:16.

Su papel dentro de la Biblia

Jacob es el patriarca que convierte a una familia en un pueblo. Abraham recibe la promesa; Isaac la transmite; con Jacob, la promesa se multiplica en doce hijos y recibe un nombre colectivo. Desde entonces «Israel» y «Jacob» son también el nombre del pueblo entero: los profetas y los salmos los usan como sinónimos Isaías 41:8 Salmos 46:7. Las tribus se ordenan y se nombran a partir de sus hijos Éxodo 1:1-5 Números 1:5-15, y el Dios de Israel se presenta ante Moisés como «el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob» Éxodo 3:6 Éxodo 3:15.

Su historia es, además, la de un elegido que no es ejemplar. Engaña, negocia, favorece a unos hijos sobre otros, tiene miedo y no lo oculta. La Biblia no lo presenta como modelo moral, sino como alguien a quien Dios sostiene a pesar de él mismo y a quien transforma poco a poco: del voto con condiciones en Bet-el a la oración humilde junto al Jaboc, del hijo que engaña a un padre ciego al padre ciego que bendice a sabiendas.

Cómo lo recuerda el resto de la Biblia

En los profetas, como espejo del pueblo. Oseas repasa su vida para acusar a Israel: en el vientre tomó a su hermano por el talón, luchó con el ángel, lloró y le rogó, y en Bet-el Dios habló con él Oseas 12:2-4; huyó a Aram y sirvió por una mujer Oseas 12:12. Jeremías juega con su nombre para describir una sociedad donde «todo hermano engaña» —en hebreo, ʿaqov yaʿqov, «suplanta como Jacob» Jeremías 9:4.

En la confesión de fe de Israel. El israelita que llevaba sus primicias al santuario debía empezar diciendo: «Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto» Deuteronomio 26:5. La historia de Israel empieza así con un antepasado sin tierra, vinculado a la familia aramea de Labán.

En la elección. Malaquías abre su libro con una frase de Dios: «Amé a Jacob, y a Esaú aborrecí» Malaquías 1:2-3. Pablo la une al oráculo del nacimiento para mostrar que la elección de Dios no depende de las obras: se decidió «no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal» Romanos 9:10-13.

En el Nuevo Testamento. Jesús usa la fórmula «el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob» para argumentar la resurrección: Dios «no es Dios de muertos, sino de vivos» Mateo 22:32, y anuncia que muchos se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino Mateo 8:11. En Samaria, junto a Sicar, está el «pozo de Jacob», cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José, y la mujer samaritana le pregunta a Jesús si es mayor que «nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo» Juan 4:5-6 Juan 4:12. Génesis no menciona ese pozo: es memoria local que el evangelio recoge. La carta a los Hebreos lo incluye entre los que vivieron por fe: bendijo a los hijos de José y adoró al morir Hebreos 11:20-21, y pone a Esaú como advertencia de quien vende su herencia por una comida Hebreos 12:16-17.

Historia y evidencia

No hay ninguna mención de Jacob fuera de la Biblia, y no se espera encontrarla: era el jefe de un clan de pastores, no un rey que dejara inscripciones.

Otros con el mismo nombre

  • Jacob, padre de José, el esposo de María, en la genealogía de Jesús según Mateo Mateo 1:15-16. Lucas da otro nombre para el padre de José: Elí Lucas 3:23. No tiene ficha propia.
  • Santiago. El nombre griego Iákōbos, que en el Nuevo Testamento se traduce «Santiago», es la forma griega de Jacob. Lo llevan, entre otros, Santiago hijo de Zebedeo y Santiago hijo de Alfeo.
§ Escenas alrededor · Jacob