eLogos

Bendición

También: Bendecir · Bendito · Berajá · Maldición · Maldecir · Maldito

En la Biblia, una palabra que no solo desea el bien, sino que se entiende como eficaz: comunica vida, fecundidad, prosperidad y protección. Bendice Dios, que es su fuente; bendice el padre a sus hijos y el sacerdote al pueblo; y el hombre «bendice» a Dios cuando lo alaba. Su contrario es la maldición.

En la Biblia

Es el primer don de Dios a los seres vivos —«los bendijo Dios, diciendo: Fructificad y multiplicaos» (Génesis 1:22, 28)— y el eje de la promesa a Abraham: «serás bendición… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra» (Génesis 12:2-3). La bendición sacerdotal de Números 6:24-26 es uno de los textos bíblicos más antiguos conservados fuera de la Biblia.

Etimología

Del latín benedictio, «decir bien», que calca el griego eulogía. El hebreo usa la raíz בָּרַךְ barak, de donde berakah, «bendición», y baruk, «bendito». Se ha relacionado con berek, «rodilla» —arrodillarse para recibirla—, pero la conexión es incierta. El hebreo distingue baruk («bendito») de ashré («dichoso»), que abre el Salmo 1; en castellano ambas palabras tienden a confundirse.

Una palabra que hace algo

Para el lector moderno, bendecir es desear algo bueno a alguien. En el mundo bíblico la bendición es más: una palabra pronunciada con autoridad que produce lo que dice. Por eso, una vez dada, no se puede retirar.

La escena que mejor lo muestra es la de Isaac. Jacob, disfrazado de Esaú, obtiene la bendición de su padre ciego. Cuando llega el verdadero Esaú, Isaac se estremece, pero no la revoca: «lo bendije, y será bendito». Esaú suplica: «¿No te queda más que una sola bendición, padre mío?» Génesis 27:30-40. Lo que se dijo, dicho está. Lo mismo supone el rey de Moab cuando contrata a Balaam: «yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito» Números 22:6; y el relato cuenta que Balaam, pagado para maldecir, solo puede bendecir Números 23:7-8.

Quién bendice a quién

Dios bendice a la creación y al hombre. La primera bendición es la fecundidad: peces y aves, y después el ser humano, reciben la orden de multiplicarse Génesis 1:22 Génesis 1:28. En la historia de los patriarcas la bendición es descendencia, rebaños, tierra y presencia de Dios.

El padre bendice a sus hijos antes de morir. Isaac bendice a Jacob; Jacob bendice a los hijos de José y después a los doce Génesis 49:28. Esas palabras reparten futuros: no son iguales para todos.

El sacerdote bendice al pueblo en nombre de Dios. La fórmula que Dios da a Aarón es breve y rítmica —«Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti… y ponga en ti paz»— y termina con una explicación: así pondrán «mi nombre» sobre los hijos de Israel, «y yo los bendeciré» Números 6:22-27. El sacerdote pronuncia; quien bendice es Dios.

El hombre bendice a Dios. El mismo verbo sirve para la alabanza: «Bendice, alma mía, a Jehová» Salmos 103:1. Aquí no se transmite nada a Dios; se reconoce lo recibido.

Bendición y maldición

La bendición tiene un reverso. La maldición es la palabra que aparta de la vida, y el hebreo la expresa sobre todo con arar, «maldecir», y con qalal, «tener en poco». El pacto del Sinaí se cierra con dos listas simétricas: benditos serán en la ciudad y en el campo si obedecen; malditos, si no Deuteronomio 28:1-6 Deuteronomio 28:15-19. Al entrar en la tierra, la mitad de las tribus debía pronunciar las bendiciones sobre el monte Gerizim y la otra mitad las maldiciones sobre el Ebal Deuteronomio 27:12-13.

La promesa a Abraham junta los dos polos y abre el horizonte: Dios bendecirá a los que lo bendigan y maldecirá a los que lo maldigan, y en él «serán benditas todas las familias de la tierra» Génesis 12:2-3. La bendición de Abraham no es solo para su familia.

En el Nuevo Testamento

Jesús bendice a los niños poniéndoles las manos encima Marcos 10:16, bendice el pan antes de partirlo Marcos 6:41 y, en su última escena en Lucas, se separa de los discípulos «alzando sus manos» y bendiciéndolos, el gesto del sacerdote Lucas 24:50-51.

El cambio más notable está en la actitud hacia la maldición. Jesús manda bendecir a los que maldicen Lucas 6:28, y Pablo lo repite: «bendecid, y no maldigáis» Romanos 12:14. Pablo retoma además la promesa de Génesis 12 y la lee como anuncio de que las naciones serían justificadas por la fe: la bendición de Abraham llega a los gentiles en Cristo, que se hizo «maldición» por ellos al ser colgado de un madero Gálatas 3:8-14.

Aparece en

56 fichas de eLogos usan este término; estas son las que más lo usan:

Ver las 44 restantes