eLogos

Jacob llora a José por muerto y se reencuentra con él en Egipto

Gn 37 Génesis 37:1—46:34

Antiguo Testamento Génesis c. siglo XIX a.C. (Bronce Medio), según la cronología del Génesis; vivió 147 años

§ La escena

Jacob se establece en Canaán, la tierra donde su padre había sido extranjero. Ama a José más que a sus otros hijos, porque es el hijo de su vejez, y le hace una túnica especial; los hermanos lo odian por eso Génesis 37:1-4. El favoritismo que dividió la casa de Isaac se repite en la suya. Cuando José cuenta un sueño en el que hasta su padre se inclina ante él, Jacob lo reprende, «mas su padre meditaba en esto» Génesis 37:10-11.

Es Jacob quien envía a José a buscar a sus hermanos Génesis 37:13-14. Ellos lo venden y le traen la túnica manchada con sangre de cabrito. Jacob, que engañó a su padre con pieles de cabrito, es engañado por sus hijos con la sangre de un cabrito. Rasga sus vestidos, se niega a ser consolado y dice que bajará de luto a la tumba (Seol) con su hijo Génesis 37:31-35. La historia de lo que pasó con José se cuenta en su ficha.

Años después, con el hambre en toda la región, Jacob manda a diez hijos a comprar grano a Egipto, pero retiene a Benjamín, el otro hijo de Raquel Génesis 42:1-4. Vuelven sin Simeón, y con la exigencia de llevar a Benjamín. Jacob se niega: «José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis». Solo cede cuando se acaba el grano y Judá se ofrece como garantía, con una frase de resignación: «si he de ser privado de mis hijos, séalo» Génesis 42:36-38 Génesis 43:1-14.

Cuando los hijos vuelven con la noticia de que José vive y gobierna Egipto, su corazón se paraliza y no les cree. Solo al ver los carros que ha mandado José reacciona: «Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera» Génesis 45:25-28.

En Beerseba, la última parada en Canaán, ofrece sacrificios al Dios de su padre Isaac, y Dios le habla de noche: «No temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver» Génesis 46:1-4. Bajan setenta personas de su casa Génesis 46:27. En Gosén, José se echa sobre su cuello y llora largamente. Jacob dice: «Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro» Génesis 46:28-30.

Su papel dentro de la Biblia

Jacob es el patriarca que convierte a una familia en un pueblo. Abraham recibe la promesa; Isaac la transmite; con Jacob, la promesa se multiplica en doce hijos y recibe un nombre colectivo. Desde entonces «Israel» y «Jacob» son también el nombre del pueblo entero: los profetas y los salmos los usan como sinónimos Isaías 41:8 Salmos 46:7. Las tribus se ordenan y se nombran a partir de sus hijos Éxodo 1:1-5 Números 1:5-15, y el Dios de Israel se presenta ante Moisés como «el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob» Éxodo 3:6 Éxodo 3:15.

Su historia es, además, la de un elegido que no es ejemplar. Engaña, negocia, favorece a unos hijos sobre otros, tiene miedo y no lo oculta. La Biblia no lo presenta como modelo moral, sino como alguien a quien Dios sostiene a pesar de él mismo y a quien transforma poco a poco: del voto con condiciones en Bet-el a la oración humilde junto al Jaboc, del hijo que engaña a un padre ciego al padre ciego que bendice a sabiendas.

Cómo lo recuerda el resto de la Biblia

En los profetas, como espejo del pueblo. Oseas repasa su vida para acusar a Israel: en el vientre tomó a su hermano por el talón, luchó con el ángel, lloró y le rogó, y en Bet-el Dios habló con él Oseas 12:2-4; huyó a Aram y sirvió por una mujer Oseas 12:12. Jeremías juega con su nombre para describir una sociedad donde «todo hermano engaña» —en hebreo, ʿaqov yaʿqov, «suplanta como Jacob» Jeremías 9:4.

En la confesión de fe de Israel. El israelita que llevaba sus primicias al santuario debía empezar diciendo: «Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto» Deuteronomio 26:5. La historia de Israel empieza así con un antepasado sin tierra, vinculado a la familia aramea de Labán.

En la elección. Malaquías abre su libro con una frase de Dios: «Amé a Jacob, y a Esaú aborrecí» Malaquías 1:2-3. Pablo la une al oráculo del nacimiento para mostrar que la elección de Dios no depende de las obras: se decidió «no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal» Romanos 9:10-13.

En el Nuevo Testamento. Jesús usa la fórmula «el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob» para argumentar la resurrección: Dios «no es Dios de muertos, sino de vivos» Mateo 22:32, y anuncia que muchos se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino Mateo 8:11. En Samaria, junto a Sicar, está el «pozo de Jacob», cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José, y la mujer samaritana le pregunta a Jesús si es mayor que «nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo» Juan 4:5-6 Juan 4:12. Génesis no menciona ese pozo: es memoria local que el evangelio recoge. La carta a los Hebreos lo incluye entre los que vivieron por fe: bendijo a los hijos de José y adoró al morir Hebreos 11:20-21, y pone a Esaú como advertencia de quien vende su herencia por una comida Hebreos 12:16-17.

Historia y evidencia

No hay ninguna mención de Jacob fuera de la Biblia, y no se espera encontrarla: era el jefe de un clan de pastores, no un rey que dejara inscripciones.

Otros con el mismo nombre

  • Jacob, padre de José, el esposo de María, en la genealogía de Jesús según Mateo Mateo 1:15-16. Lucas da otro nombre para el padre de José: Elí Lucas 3:23. No tiene ficha propia.
  • Santiago. El nombre griego Iákōbos, que en el Nuevo Testamento se traduce «Santiago», es la forma griega de Jacob. Lo llevan, entre otros, Santiago hijo de Zebedeo y Santiago hijo de Alfeo.
§ Escenas alrededor · Jacob