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Voto

También: Votos · Promesa · Hacer voto · Néder

Promesa solemne hecha a Dios, casi siempre condicional: si Dios concede algo —protección, un hijo, una victoria—, quien hace el voto se compromete a darle una ofrenda, una persona o un tiempo de consagración. No era obligatorio hacer votos, pero una vez pronunciados debían cumplirse sin demora.

En la Biblia

Jacob hace un voto en Betel (Génesis 28:20-22); Ana promete consagrar a Dios el hijo que pide, y así nace Samuel (1 Samuel 1:11); Jefté hace un voto temerario que le cuesta la vida de su hija (Jueces 11:30-39). La Ley regula los votos y el voto de nazareo (Números 6; 30). En Hechos, Pablo se rapa la cabeza en Cencrea «porque tenía hecho voto» (Hechos 18:18).

Etimología

Del latín votum, «promesa hecha a los dioses», de vovere, «prometer». El hebreo dice נֶדֶר néder, del verbo nadar, «hacer un voto». El griego del Nuevo Testamento usa euchḗ, que significa también «oración».

«Si Dios me da…»

El voto bíblico suele tener la forma de un trato. Jacob, huyendo de su hermano, promete en Betel: «Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje… Jehová será mi Dios… y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti» Génesis 28:20-22. Ana, estéril y humillada, llora en el santuario de Silo y promete: si Dios le da un hijo varón, «yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza» 1 Samuel 1:11. El hijo es Samuel, y Ana cumple.

Palabra que obliga

La Ley no obliga a nadie a hacer votos, pero es tajante con los que se hacen: «Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo… Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado» Deuteronomio 23:21-23. Eclesiastés lo repite con un consejo práctico: «Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas» Eclesiastés 5:4-5.

Números 30 regula un caso concreto: los votos de las mujeres. El hombre que hace un voto está obligado sin más; el de una joven que vive en casa de su padre, o el de una mujer casada, puede ser anulado por el padre o el marido si se opone el mismo día que lo oye; los de la viuda y la divorciada obligan como los de un hombre Números 30:1-5 Números 30:9. La norma refleja la estructura familiar de la época.

El voto de Jefté

El relato más terrible sobre un voto es el de Jefté. Antes de luchar contra los amonitas promete ofrecer en holocausto «a cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme» cuando vuelva victorioso. Sale su hija única, danzando con panderos. Jefté se rasga los vestidos, pero no retrocede: «le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme» Jueces 11:30-39.

Votos de consagración

Un tipo especial de voto era el de nazareo: un tiempo en que una persona se apartaba para Dios, sin cortarse el cabello, sin beber vino y sin acercarse a un muerto, y que terminaba con sacrificios y el rapado de la cabeza Números 6:1-5.

En el Nuevo Testamento, Pablo se rapa la cabeza en Cencrea «porque tenía hecho voto» Hechos 18:18, y en Jerusalén, para mostrar que no desprecia la Ley, paga los gastos de cuatro hombres que han hecho voto y se purifica con ellos en el templo Hechos 21:23-26. Jesús, en cambio, critica la costumbre de declarar korbán —ofrenda votiva— los bienes con que se debería sostener a los padres Marcos 7:11-13.

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