Jeroboam, capataz de Salomón, y la profecía del manto de Ahías
1 Reyes 11:26-40 Leer esta escena aparte →Jeroboam aparece en la Biblia como un hombre que se rebela contra el rey 1 Reyes 11:26. Era hijo de Nabat, un efrateo de Sereda, y de una viuda llamada Zerúa. Mientras Salomón construía el Milo y cerraba la ciudad de David, vio que el joven era valiente y trabajador y lo puso al frente de los trabajos de la casa de José 1 Reyes 11:27-28, es decir, de los obreros de las tribus de Efraín y Manasés obligados a trabajar para la corona.
Un día, al salir de Jerusalén, el profeta Ahías de Silo lo encuentra a solas en el campo. Se quita su manto nuevo, lo rasga en doce pedazos y le dice que tome diez: Dios va a romper el reino de la mano de Salomón y le dará diez tribus, y dejará una a su hijo por amor a David y a Jerusalén 1 Reyes 11:29-32. La promesa tiene una condición: si guarda los mandamientos como David, Dios estará con él y le construirá una casa firme 1 Reyes 11:37-38. Salomón intenta matarlo, y Jeroboam huye a Egipto, junto al faraón Sisac, hasta la muerte del rey 1 Reyes 11:40.
La división del reino: las tribus del norte hacen rey a Jeroboam en Siquem
1 Reyes 12:1-24 Leer esta escena aparte →Muerto Salomón, todo Israel se reúne en Siquem para proclamar rey a su hijo Roboam. Jeroboam vuelve de Egipto, y la asamblea pide al nuevo rey que aligere el yugo pesado de su padre 1 Reyes 12:1-4. Roboam desoye el consejo de los ancianos, sigue el de los jóvenes que se habían criado con él y responde con dureza: si su padre los castigó con azotes, él lo hará con escorpiones 1 Reyes 12:6-14.
Las tribus del norte responden con un grito que ya se había oído en tiempos de David 2 Samuel 20:1: «¿Qué parte tenemos nosotros con David?… ¡Israel, a tus tiendas!» 1 Reyes 12:16. Apedrean al encargado de los tributos, Roboam huye a Jerusalén, y todo Israel llama a Jeroboam y lo hace rey; solo Judá sigue a la casa de David 1 Reyes 12:18-20. Cuando Roboam reúne un ejército para recuperar el norte, el profeta Semaías lo detiene: «esto lo he hecho yo» 1 Reyes 12:21-24. Ver la división del reino.
Los becerros de oro de Jeroboam en Bet-el y Dan
1 Reyes 12:25-33 Leer esta escena aparte →Jeroboam fortifica Siquem y Peniel 1 Reyes 12:25. Pero tiene un problema: si el pueblo sigue subiendo a ofrecer sacrificios al templo de Jerusalén, su corazón volverá a Roboam y lo matarán 1 Reyes 12:26-27. Su solución es crear un culto propio. Hace dos becerros de oro y dice al pueblo: «Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto». Pone uno en Bet-el, al sur de su reino, y otro en Dan, en el extremo norte 1 Reyes 12:28-30.
Construye santuarios en los lugares altos, nombra sacerdotes de entre el pueblo que no son levitas, e instituye una fiesta en el mes octavo, a imitación de la de Judá; él mismo sube al altar de Bet-el a ofrecer incienso 1 Reyes 12:31-33. Crónicas añade que los sacerdotes y levitas del norte dejaron sus tierras y se pasaron a Judá 2 Crónicas 11:13-15.
El varón de Dios de Judá contra el altar de Bet-el
1 Reyes 13:1-34 Leer esta escena aparte →Mientras Jeroboam está junto al altar de Bet-el quemando incienso, llega un varón de Dios desde Judá y clama contra el altar: un hijo de la casa de David, llamado Josías, sacrificará sobre él a los sacerdotes de los lugares altos y quemará huesos humanos. Como señal, el altar se partirá 1 Reyes 13:1-3. Jeroboam extiende la mano para que lo prendan, y la mano se le seca; el altar se rompe, y solo la oración del profeta le devuelve la mano 1 Reyes 13:4-6.
El capítulo sigue con la extraña historia del profeta de Judá, engañado por un profeta viejo de Bet-el y muerto por un león en el camino 1 Reyes 13:11-24. Termina con el juicio del narrador: aun después de esto, Jeroboam no se apartó de su mal camino, y siguió haciendo sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo; eso fue el pecado de la casa de Jeroboam, la causa de que fuera cortada 1 Reyes 13:33-34.
La mujer de Jeroboam visita a Ahías y la muerte de su hijo Abías
1 Reyes 14:1-20 Leer esta escena aparte →Abías, el hijo de Jeroboam, enferma. El rey envía a su mujer, disfrazada, a consultar a Ahías en Silo, el mismo profeta que le había anunciado el reino 1 Reyes 14:1-3. Ahías ya está ciego, pero Dios le avisa, y la recibe con malas noticias: Jeroboam ha hecho más mal que todos los anteriores, ha hecho dioses ajenos e imágenes de fundición, y Dios barrerá su casa como se barre el estiércol 1 Reyes 14:4-11. El niño morirá en cuanto ella entre en la ciudad, y será el único de la familia que reciba sepultura, porque en él se halló algo bueno. Ahías anuncia además que Israel será arrancado de su tierra y esparcido más allá del Éufrates por los pecados de Jeroboam 1 Reyes 14:12-16.
La mujer vuelve a Tirsa, y el niño muere al entrar ella por el umbral 1 Reyes 14:17-18. Jeroboam reina veintidós años, y le sucede su hijo Nadab 1 Reyes 14:20, a quien Baasa mata dos años después, exterminando a toda la casa de Jeroboam, conforme a la palabra de Ahías 1 Reyes 15:25-30.
Su papel dentro de la Biblia
Jeroboam es el fundador del reino de Israel, el del norte, que durará unos doscientos años, y el rey que la historia bíblica convierte en medida de todos sus sucesores. La fórmula se repite casi para cada rey del norte: hizo lo malo y anduvo en el camino de Jeroboam y en su pecado con que hizo pecar a Israel 1 Reyes 15:34 1 Reyes 16:26. Ni Jehú, que extermina el culto de Baal, se aparta de los becerros de Bet-el y Dan 2 Reyes 10:29. Cuando Samaria cae, el narrador hace balance: Jeroboam apartó a Israel de seguir a Jehová, e Israel anduvo en sus pecados hasta que Dios lo quitó de su presencia 2 Reyes 17:21-23.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
El altar de Bet-el sobrevive a su dinastía y al propio reino del norte. Tres siglos después, el rey Josías de Judá lo derriba, lo quema y quema sobre él huesos sacados de los sepulcros del monte, «conforme a la palabra de Jehová» que había anunciado el varón de Dios 2 Reyes 23:15-16. Amós profetiza contra el santuario de Bet-el, «santuario del rey» Amós 7:13, y Oseas se burla del becerro de Samaria Oseas 8:5-6.
Otros con el mismo nombre
Jeroboam II, hijo de Joás, reinó en Israel en el siglo VIII a.C. durante cuarenta y un años. Recuperó las antiguas fronteras del reino, como había anunciado el profeta Jonás, y siguió también los pecados de su homónimo 2 Reyes 14:23-29. En su tiempo profetizaron Amós y Oseas. Su hijo fue Zacarías, rey de Israel.