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Lugar santísimo

También: Lugar santo · Santo de los santos · Sancta sanctorum · Santísimo · Debir

La sala interior del tabernáculo y del templo, separada por el velo, donde estaba el arca de la alianza. Solo el sumo sacerdote entraba, una vez al año, en el día de la Expiación. Delante de ella estaba el «lugar santo», la sala donde los sacerdotes servían a diario con el candelabro, la mesa de los panes y el altar del incienso.

En la Biblia

El velo separa el lugar santo del santísimo (Éxodo 26:33). En el templo de Salomón era un cubo de veinte codos revestido de oro (1 Reyes 6:19-20). Hebreos describe las dos salas y dice que Cristo entró «una vez para siempre en el lugar santísimo» (Hebreos 9:12).

Etimología

Traduce el hebreo qódesh haqodashim, literalmente «santo de los santos», la forma hebrea del superlativo: lo más santo que existe, como «Cantar de los cantares» es el cantar por excelencia. De ahí el latín sancta sanctorum, que el español conserva. Reyes lo llama también debir, «la parte de atrás», que algunas versiones traducen «oráculo». La sala anterior es haqódesh, «el lugar santo».

Dos salas

La tienda del tabernáculo estaba dividida por el velo en dos salas. La de delante, el lugar santo, tenía tres muebles de oro: la mesa de los panes al norte, el candelabro al sur y, ante el velo, el altar del incienso. La del fondo, el lugar santísimo, tenía uno solo: el arca con el propiciatorio Éxodo 26:33-35. El texto no da sus medidas; las reconstrucciones deducen, a partir de las tablas y las cortinas, una sala de delante de veinte codos y un santísimo cúbico de diez.

La santidad del espacio aumentaba hacia dentro: el pueblo llegaba al atrio, los sacerdotes entraban a diario en el lugar santo, y en el santísimo solo el sumo sacerdote, una vez al año Levítico 16:2, en el día de la Expiación, para hacer expiación por el santuario, por los sacerdotes y por todo el pueblo Levítico 16:29-34.

Un cubo de oro

El templo de Salomón reprodujo la división. Al fondo de la casa se construyó el santuario interior, el debir, un cubo de veinte codos de largo, ancho y alto, revestido de oro, para poner allí el arca 1 Reyes 6:16-20. En la dedicación, los sacerdotes meten el arca bajo las alas de dos grandes querubines, y la nube llena la casa 1 Reyes 8:6-11. Ezequiel, en su visión del templo futuro, ve al ángel entrar solo en la sala interior y decir: «Este es el lugar santísimo» Ezequiel 41:3-4.

En la carta a los Hebreos

La carta a los Hebreos describe las dos salas del tabernáculo y el rito anual del sumo sacerdote, y lo lee como figura: Cristo, como sumo sacerdote, entró «una vez para siempre en el lugar santísimo», no con sangre de machos cabríos sino con su propia sangre Hebreos 9:1-12. Ver también velo.

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