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Proverbio

También: Proverbios · Refrán · Dicho · Sentencia · Libro de Proverbios

Una frase breve y fácil de recordar que resume una enseñanza sobre la vida. La Biblia reúne cientos de ellos en el libro de Proverbios, atribuido en gran parte a Salomón. Un proverbio no es una ley ni una promesa: describe cómo suelen ir las cosas y enseña a elegir bien.

En la Biblia

Salomón «compuso tres mil proverbios» (1 Reyes 4:32). Los «varones de Ezequías» copiaron más proverbios suyos dos siglos después (Proverbios 25:1). Jesús cita un dicho popular: «Médico, cúrate a ti mismo» (Lucas 4:23).

Etimología

Del latín proverbium. El hebreo dice mashal, una palabra amplia que significa «comparación, semejanza» y se aplica a refranes, sentencias, enigmas, poemas de burla y también a las parábolas. Proverbios 1:6 pone juntos «proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos».

Sabiduría en una frase

El libro de Proverbios explica para qué fue escrito: «para entender sabiduría y doctrina», para dar «sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura». Y da su punto de partida: «El temor de Jehová es el principio de la sabiduría» Proverbios 1:1-7.

La forma típica es una frase de dos mitades que se iluminan entre sí: «El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre» Proverbios 10:1. Es corta para que se recuerde y se repita, como un refrán.

La tradición une los proverbios a Salomón, de quien se dice que su sabiduría era mayor que la de todos los orientales y que «compuso tres mil proverbios» 1 Reyes 4:29-34. Pero el libro reconoce varias manos: una colección la copiaron «los varones de Ezequías, rey de Judá» Proverbios 25:1, otras se atribuyen a «los sabios», a Agur (cap. 30) y al rey Lemuel (cap. 31).

Cómo se lee un proverbio

El error más común es leer un proverbio como una promesa absoluta. El libro mismo enseña que no lo es, poniendo dos consejos opuestos uno detrás de otro:

  • «Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él».
  • «Responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión» Proverbios 26:4-5.

Los dos son verdad, en momentos distintos. La sabiduría consiste en saber cuál toca. Un proverbio describe cómo funcionan normalmente las cosas —el trabajo trae fruto, la pereza pobreza—, pero otros libros sapienciales, como Job y Eclesiastés, recuerdan que la vida no siempre cumple esa regla.

Refranes populares en la Biblia

Además del libro de Proverbios, la Biblia recoge dichos que circulaban entre la gente:

  • Cuando Saúl profetiza con los profetas, la gente dice: «¿También Saúl entre los profetas?», y la frase se hace refrán 1 Samuel 10:11-12.
  • Durante el exilio corría el dicho «Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera». Ezequiel lo rechaza: cada uno responde por su propio pecado Ezequiel 18:2-3.
  • En Nazaret, Jesús anticipa lo que piensan sus paisanos con un refrán: «Médico, cúrate a ti mismo» Lucas 4:23.
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