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Lugares altos

También: Lugar alto · Bamá · Bamot · Altares

Santuarios locales al aire libre, a menudo en una colina, con un altar y a veces una estela o una imagen de Asera, donde se ofrecían sacrificios fuera del templo de Jerusalén. Se usaron tanto para el culto a Jehová como para el de otros dioses. Los libros de Reyes los tratan como un problema persistente y miden a los reyes de Judá por si los quitaron o no.

En la Biblia

Antes del templo, Samuel sacrifica en un lugar alto (1 Samuel 9:12-14) y Salomón ofrece mil holocaustos en el gran lugar alto de Gabaón (1 Reyes 3:2-4). Después, la Ley del santuario único (Deuteronomio 12:2-14) los convierte en ilegítimos. Jeroboam establece lugares altos en el norte (1 Reyes 12:31), y Ezequías y Josías los destruyen en sus reformas (2 Reyes 18:4; 23:8).

Etimología

Traduce el hebreo בָּמָה bamá, plural bamot. Su sentido original se discute: «lomo», «altura» o «plataforma» de culto; no siempre estaban en un monte. La expresión castellana «lugares altos» viene de la interpretación tradicional como «alturas».

Santuarios en cada ciudad

Durante siglos, lo normal en Israel fue ofrecer sacrificios en santuarios locales. El texto lo registra sin escándalo en la época de Samuel: cuando Saúl busca al vidente, lo encuentra a punto de subir a bendecir el sacrificio «en el lugar alto» de su ciudad 1 Samuel 9:12-14. Y Salomón, al comenzar su reinado, va a Gabaón «porque aquel era el lugar alto principal», y allí Dios se le aparece en sueños. El narrador lo explica: el pueblo sacrificaba en los lugares altos «porque no había casa edificada al nombre de Jehová hasta aquellos tiempos» 1 Reyes 3:2-4.

Un solo lugar

Deuteronomio cambia la perspectiva. Manda destruir los lugares donde las naciones servían a sus dioses, «sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso», y ordena ofrecer los holocaustos solo en «el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere» Deuteronomio 12:2-14. Una vez construido el templo, los lugares altos pasan a ser, desde esta óptica, ilegítimos, aunque en ellos se adorara a Jehová.

La vara de medir de los reyes

Los libros de Reyes aplican ese criterio con constancia. Jeroboam, en el norte, «hizo también casas sobre los lugares altos» y puso sacerdotes que no eran levitas 1 Reyes 12:31. En Judá, incluso de los reyes buenos se dice a menudo que hicieron lo recto, «con todo eso, los lugares altos no se quitaron» 1 Reyes 15:14. Ezequías es el primero en quitarlos 2 Reyes 18:4; Manasés los reconstruye 2 Reyes 21:3; Josías los profana desde Geba hasta Beerseba 2 Reyes 23:8.

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