El relato de la fabricación repite lo dicho y añade un dato que no comenta: Bezaleel hizo la fuente y su base con los espejos de las mujeres que velaban a la puerta de la tienda de reunión Éxodo 38:8. Los espejos del mundo antiguo no eran de vidrio, sino discos de bronce pulido, y el texto da a entender que fueron la materia prima.
Esas mujeres reaparecen una sola vez, siglos después, en el santuario de Silo: los hijos del sacerdote Elí se acostaban con ellas 1 Samuel 2:22. Qué hacían a la puerta de la tienda, el texto no lo explica.
Cuando el tabernáculo se levantó, Moisés colocó la fuente entre la tienda y el altar, la llenó de agua, y él, Aarón y sus hijos se lavaron en ella manos y pies al entrar y al acercarse al altar, como estaba mandado Éxodo 40:30-32. Antes había sido ungida con el aceite santo, con su base, como las demás piezas Éxodo 40:11 Levítico 8:11.