Antes de morir, David encarga a su hijo que guarde la ley de Moisés y le deja también una lista de cuentas pendientes: que no deje bajar en paz a Joab ni a Simei 1 Reyes 2:1-9. Muerto David, Adonías pide por medio de Betsabé que le den por mujer a Abisag, la joven que había cuidado al rey; Salomón lo entiende como una pretensión al trono y lo manda matar 1 Reyes 2:13-25.
Destierra al sacerdote Abiatar a Anatot, y el narrador ve en ello cumplida la palabra contra la casa de Elí 1 Reyes 2:26-27. Joab se refugia en el tabernáculo, agarrado al altar, y Benaía lo mata allí 1 Reyes 2:28-34. Simei muere por salir de Jerusalén contra la orden del rey. El capítulo se cierra así: «y el reino fue confirmado en la mano de Salomón» 1 Reyes 2:36-46.
Su papel dentro de la Biblia
Salomón es el rey de la promesa cumplida y el rey del principio de la ruina. En él se cumple la palabra de Natán a David: un hijo construye la casa de Dios y el trono de David queda establecido 2 Samuel 7:12-13. Con él Israel alcanza su mayor extensión, desde el Éufrates hasta la frontera de Egipto, según el texto 1 Reyes 4:21, y Jerusalén se convierte en el centro del culto. Pero el narrador de Reyes lo juzga con la misma medida que a los demás reyes: su corazón no fue perfecto con Dios como el de David su padre 1 Reyes 11:4, y de su reinado sale la división.
Su nombre quedó unido a la literatura sapiencial. La Biblia le atribuye los Proverbios, el Eclesiastés, que se presenta como palabras del «hijo de David, rey en Jerusalén», el Cantar de los Cantares y dos salmos Proverbios 1:1 Eclesiastés 1:1 Cantares 1:1 Salmos 72:1 Salmos 127:1.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
En Crónicas. El cronista cuenta el reinado casi sin sombras: subraya la preparación del templo, que David le deja planeada y financiada 1 Crónicas 28:9-12, y omite el capítulo de la idolatría (ver la armonía de esta ficha).
En Nehemías. Salomón es la advertencia contra los matrimonios con mujeres extranjeras: si cayó el rey más amado, cualquiera puede caer Nehemías 13:26.
En los evangelios. Jesús lo nombra dos veces. Los lirios del campo están mejor vestidos que «Salomón con toda su gloria» Mateo 6:28-29, y la reina del Sur vino de lejos a oír su sabiduría, «y he aquí más que Salomón en este lugar» Mateo 12:42. En el templo de Herodes, uno de los pórticos llevaba su nombre, y allí enseña Jesús y se reúnen los primeros creyentes Juan 10:23 Hechos 5:12. Mateo lo incluye en la genealogía de Jesús Mateo 1:6-7.
Historia y evidencia
Otros con el mismo nombre
En la Biblia no hay otro Salomón. Sí se habla de los «siervos de Salomón», descendientes de los trabajadores que puso al servicio del templo, que volvieron del exilio con Zorobabel Esdras 2:55-58.