Saba es la tierra rica y lejana del sur. Su reina viaja a Jerusalén cargada de especias y oro para poner a prueba a Salomón, y su nombre queda en la Biblia como sinónimo de riqueza exótica. Detrás de ese recuerdo hay un reino real del suroeste de Arabia, el actual Yemen, que durante más de mil años controló el comercio del incienso y construyó una de las grandes obras hidráulicas de la Antigüedad.
El nombre de los sabeos
En hebreo, Šəbā’, Saba; el gentilicio es šəbā’î, «sabeo». En sus propias inscripciones, el reino se llama Sabaʾ. El origen del nombre no se conoce.
Origen de los sabeos
Las genealogías de Génesis sitúan a Saba a la vez entre los descendientes de Cam, de Sem y de Abraham. Es la manera bíblica de decir que era un pueblo conocido y relacionado con muchos otros, no una genealogía que pueda seguirse.
Cómo vivían los sabeos
La riqueza de Saba venía de dos fuentes. La primera, la agricultura de oasis gracias a la presa de Marib. La segunda y principal, el incienso y la mirra, resinas de árboles que crecían en el sur de Arabia y en el Cuerno de África, y que todos los templos del Mediterráneo y el Oriente necesitaban. Las caravanas de camellos las llevaban hacia el norte por la ruta del incienso.
La Biblia refleja esa imagen. Jeremías habla del incienso que viene de Saba Jeremías 6:20; Isaías, de los camellos de Saba cargados de oro e incienso Isaías 60:6; Ezequiel, de los mercaderes de Saba que venden a Tiro especias, piedras preciosas y oro Ezequiel 27:22; y Job, de las caravanas de Saba Job 6:19. El salmo 72, al imaginar al rey ideal, pide para él el oro de Saba Salmos 72:15.
No todos eran mercaderes pacíficos: en Job, unos sabeos caen sobre los bueyes y las asnas del protagonista y matan a los criados Job 1:14-15.
Sabeos e Israel
La reina de Saba visita a Salomón
La reina de Saba oye hablar de la fama de Salomón y va a Jerusalén a probarlo con preguntas difíciles. Llega con un gran séquito y camellos cargados de especias, oro y piedras preciosas. Salomón responde a todo, y ella, al ver su sabiduría, su casa y el servicio de su mesa, se queda sin aliento. Da al rey ciento veinte talentos de oro y una cantidad de especias como nunca se había visto, y vuelve a su tierra 1 Reyes 10:1-13.
Saba en los profetas
Saba aparece como el pueblo lejano que traerá sus riquezas. Isaías imagina que todos los de Saba vendrán trayendo oro e incienso Isaías 60:6. Joel, en cambio, anuncia que los hijos de Tiro y Sidón serán vendidos a los sabeos, «nación lejana» Joel 3:8.
La reina del Sur en el Nuevo Testamento
Jesús recuerda la visita: la reina del Sur se levantará en el juicio contra esta generación, porque vino de los confines de la tierra a oír a Salomón, y aquí hay alguien mayor que Salomón Mateo 12:42.