Las piezas de bronce del templo siguieron la suerte de los reyes de Judá. Acaz, que había comprado la protección de Asiria con el oro y la plata del templo 2 Reyes 16:7-8, cortó los tableros de las basas, les quitó las fuentes y bajó el mar de sobre los bueyes de bronce para dejarlo sobre un enlosado de piedra; el texto lo pone en relación con el rey de Asiria 2 Reyes 16:17-18. No dice si el bronce pagó tributo.
En el 587/586 a. C., cuando cayó Jerusalén, los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce, las basas y el mar, y se llevaron el metal a Babilonia; había tanto que no se pudo pesar 2 Reyes 25:13 2 Reyes 25:16. Años antes, Jeremías había anunciado que también las columnas, el mar y las basas que quedaban en la ciudad irían a Babilonia Jeremías 27:19-22. Su libro repite la lista del saqueo y nombra en ella los doce bueyes Jeremías 52:17-20.