Sofonías es el único profeta cuyo encabezado da cuatro generaciones de antepasados: hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías Sofonías 1:1. Habló en tiempos de Josías, el rey que llevó a cabo la reforma religiosa más profunda de la historia de Judá, y su libro describe una Jerusalén en la que esa reforma todavía hacía falta. Tras más de medio siglo del reinado de Manasés, fiel vasallo de Asiria, en la ciudad se mezclaban el culto de Jehová con el de Baal, el de los astros y el de Milcom, dios de los amonitas.
Sofonías denuncia la idolatría de Jerusalén
Sofonías 1:1-13 Leer esta escena aparte →El libro empieza con un anuncio que recuerda al diluvio: Dios destruirá por completo todas las cosas de sobre la faz de la tierra, hombres y animales, aves del cielo y peces del mar Sofonías 1:2-3. Luego concreta el blanco. Extenderá su mano contra Judá y Jerusalén y exterminará los restos de Baal y el nombre de sus sacerdotes; a los que se postran en las azoteas ante el ejército del cielo, y a los que juran a la vez por Jehová y por Milcom Sofonías 1:4-5. Castigará también a los príncipes y a los hijos del rey, y a todos los que visten vestido extranjero Sofonías 1:8.
El profeta describe a Dios recorriendo la ciudad como quien busca algo en la oscuridad: escudriñará Jerusalén con linterna y castigará a los hombres que reposan tranquilos como el vino sobre sus heces, que dicen en su corazón: «Jehová ni hará bien ni hará mal» Sofonías 1:12. El problema no es solo la idolatría, sino la indiferencia: pensar que Dios no interviene.
El día de Jehová en Sofonías: «día de ira»
Sofonías 1:14—2:3 Leer esta escena aparte →El centro del libro es el día de Jehová, y Sofonías lo describe con una larga acumulación de expresiones. Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de alarma Sofonías 1:14-16. Ni su plata ni su oro podrán librarlos Sofonías 1:18.
Pero el anuncio deja una rendija. Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, buscad justicia, buscad mansedumbre: «quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová» Sofonías 2:3.
La traducción latina de la frase «día de ira aquel día», dies irae, dies illa, dio nombre a un himno medieval sobre el juicio final que se cantó durante siglos en la misa de difuntos Sofonías 1:15.
«Se regocijará sobre ti con cánticos»: la promesa de Sofonías
Sofonías 2:4—3:20 Leer esta escena aparte →El juicio alcanza también a los vecinos: a las ciudades filisteas de la costa —Gaza, Ascalón, Asdod y Ecrón—, a Moab y Amón, a Etiopía y, en el norte, a Asiria. Nínive será una desolación, seca como un desierto, donde los rebaños se echarán y las aves anidarán en sus capiteles Sofonías 2:4 Sofonías 2:8-9 Sofonías 2:12-15. Y vuelve después a Jerusalén, la ciudad rebelde y opresora que no escuchó la voz, no recibió la corrección y no confió en Jehová; sus príncipes son leones rugientes, sus jueces lobos, sus profetas livianos y sus sacerdotes contaminan el santuario Sofonías 3:1-4.
Después del juicio, el tono cambia por completo. Dios devolverá a los pueblos un lenguaje puro para que todos invoquen su nombre Sofonías 3:9. En Jerusalén dejará un pueblo humilde y pobre que confiará en el nombre de Jehová; no hará injusticia ni dirá mentira Sofonías 3:12-13. Y el libro termina con un canto de alegría: canta, hija de Sion; Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor y se regocijará sobre ti con cánticos Sofonías 3:14-17.