Los amalecitas son un pueblo del que solo sabemos lo que cuenta la Biblia, y la Biblia los cuenta casi siempre como adversarios. Aun así, leyendo con atención se puede reconstruir su historia completa: un clan emparentado con Edom que se convierte en un pueblo de pastores nómadas del sur, se mueve con camellos entre el Neguev y el Sinaí, vive en parte del saqueo, choca una y otra vez con Israel y termina disperso y extinguido en las montañas de Edom.
El nombre de los amalecitas
El nombre hebreo es ‘Ămālēq, y el de sus miembros, ‘ămālēqî, «amalecita». A diferencia de lo que hace con Edom, Moab o Israel, la Biblia no ofrece ninguna explicación del nombre. Su origen es desconocido: no aparece en fuentes externas que permitan compararlo, y las etimologías propuestas no pasan de conjeturas.
Origen: un clan de la familia de Esaú
Según Génesis, Amalec es nieto de Esaú: hijo de Elifaz y de Timna, una concubina Génesis 36:12. En la lista de los jefes de Edom aparece también un «jefe Amalec» Génesis 36:16. El texto sitúa así a los amalecitas dentro de la gran familia de Abraham, en la rama de Esaú: un grupo emparentado con los edomitas, que se separa de ellos y sigue su propio camino por el desierto del sur.
Cómo vivían los amalecitas
El texto deja ver un modo de vida bastante claro.
- Nómadas del sur. Los exploradores de Moisés los sitúan en el Neguev Números 13:29, y 1 Samuel describe su territorio como la franja que va «desde Havila hasta Shur, frente a Egipto» 1 Samuel 15:7. Era una zona de paso entre Egipto, Arabia y Canaán.
- Ganado y botín. Su riqueza es el ganado: la orden contra ellos nombra bueyes, ovejas, camellos y asnos 1 Samuel 15:3, y Saúl perdona lo mejor de las ovejas y los bueyes 1 Samuel 15:9. Viven también de las incursiones. Cuando saquean Siclag se llevan a las mujeres, los niños y todo lo que encuentran, y celebran el botín en el campo 1 Samuel 30:1-2, 1 Samuel 30:16.
- Camellos. Cuatrocientos jóvenes amalecitas escapan de David montados en camellos 1 Samuel 30:17, y en tiempos de los jueces acompañan a los madianitas en incursiones con camellos incontables Jueces 6:3-5.
- Reyes y una ciudad. Tenían un rey, Agag 1 Samuel 15:8, y el texto menciona una «ciudad de Amalec» 1 Samuel 15:5. No eran, por tanto, simples bandas sueltas.
- Esclavos. Tenían siervos: el egipcio abandonado por su amo amalecita, que guía a David hasta el campamento, es uno de ellos 1 Samuel 30:11-15.
Sobre su religión y su lengua el texto no dice nada, y no hay otras fuentes. Lo honesto es dejar ese hueco a la vista.
Los amalecitas y sus vecinos
Los amalecitas no aparecen aislados. Se alían con Moab en tiempos de Eglón Jueces 3:13 y con Madián y «los hijos del oriente» en las incursiones de la época de Gedeón Jueces 6:3. El salmo 83 los enumera en una coalición de pueblos vecinos Salmos 83:6-7.
Convivían también con otros grupos. Cuando Saúl ataca a Amalec, avisa antes a los queneos, que vivían entre ellos, para que se aparten, porque habían tratado bien a Israel al salir de Egipto 1 Samuel 15:6. Es un detalle que muestra el desierto como un mosaico de clanes que compartían pastos y rutas.
Amalec e Israel
La relación de Amalec con Israel es, en el texto, siempre de hostilidad, y la Biblia se preocupa por explicar su origen.
La batalla de Refidim: Josué lucha y Moisés alza los brazos
Todavía en el desierto, recién salido de Egipto, Israel es atacado por Amalec en Refidim. Josué dirige la batalla y Moisés la sigue desde un monte con la vara en alto. Mientras tiene los brazos levantados, Israel prevalece; cuando los baja, prevalece Amalec. Aarón y Hur le sostienen los brazos hasta la puesta del sol Éxodo 17:8-13. Al terminar, Moisés recibe la orden de escribir que la memoria de Amalec será borrada, y levanta un altar Éxodo 17:14-16.
Deuteronomio vuelve sobre el episodio con un detalle que el Éxodo no da: Amalec atacó a los rezagados, a los cansados y agotados de la retaguardia, sin temor de Dios Deuteronomio 25:17-19. Esa es la culpa que el texto le atribuye.
Los amalecitas en Horma y en la época de los jueces
Cuando Israel intenta entrar en Canaán por el sur contra la orden recibida, amalecitas y cananeos lo derrotan hasta Horma Números 14:43-45. En los jueces aparecen como aliados de otros opresores, de Moab y de Madián, como se ha visto.
Saúl perdona a Agag, rey de Amalec
La orden de destruir a Amalec llega a Saúl por medio de Samuel. Saúl vence, pero perdona a Agag, el rey, y a lo mejor del ganado 1 Samuel 15:1-9. Samuel le anuncia que Dios lo ha desechado como rey, y él mismo mata a Agag 1 Samuel 15:22-33. Es el episodio que decide el rechazo de Saúl.
David contra los amalecitas: el saqueo de Siclag
Los amalecitas siguen ahí después de Saúl, lo que muestra que la campaña no los exterminó. Mientras vive entre los filisteos, David hace incursiones contra ellos y otros pueblos del sur 1 Samuel 27:8. Ellos responden saqueando Siclag mientras David está lejos. David los persigue con ayuda del esclavo egipcio, los sorprende celebrando el botín y lo recupera todo 1 Samuel 30:1-20. Quien le lleva poco después la noticia de la muerte de Saúl es también un amalecita 2 Samuel 1:8-13.
El fin de los amalecitas
Después de David, los amalecitas desaparecen casi por completo del relato: ya no son un pueblo capaz de atacar a Israel ni de aliarse con sus vecinos. La última noticia es un apunte de Crónicas: unos quinientos simeonitas suben a la montaña de Seír y acaban con el resto de los amalecitas que había escapado 1 Crónicas 4:42-43. El texto lo cuenta junto a otra campaña simeonita fechada en tiempos de Ezequías, a finales del siglo VIII a.C. 1 Crónicas 4:41, pero no da fecha propia a esta.
El final tiene algo de círculo: los últimos amalecitas mueren en Seír, la tierra de Edom, el pueblo del que según Génesis habían salido. Después ya no hay amalecitas en la historia. Lo que queda es su nombre como memoria.