Moisés lleva cuarenta años en Madián cuidando ovejas cuando, en el monte Horeb, ve una zarza envuelta en llamas que no se quema. Se acerca a mirar, y desde el fuego Dios lo llama por su nombre, le manda descalzarse porque pisa tierra santa y se presenta como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. En esa misma escena le revela su nombre, «Yo soy el que soy», y lo envía al faraón. La zarza no vuelve a aparecer en el relato, pero quedó en la memoria de la Biblia: Moisés bendice a José con «la gracia del que habitó en la zarza», Jesús cita el pasaje para defender la resurrección ante los saduceos, y Esteban lo recuerda ante el sanedrín. El texto no dice qué planta era, y el lugar exacto del Horeb es discutido; la tradición cristiana lo sitúa desde hace más de quince siglos en el monasterio de Santa Catalina, en el sur del Sinaí.
Cronología
Su historia en 5 etapas. Toca una para ver sus hitos y de dónde sale cada dato.
Cómo leer las fechas y las procedencias
Intervalo del texto
Duración o distancia en el tiempo que da el propio texto, sin año.
Aproximada
Estimación habitual; el texto no da la fecha.
Discutida
Hay propuestas enfrentadas entre especialistas.
Procedencia de cada hito:
Antiguo Testamento · Evangelios · Hechos · Tradición.
Los años de Moisés en Madián
La zarza que no se consume
Intervalo del texto Los años de Moisés en Madián
Apacentando las ovejas de Jetro, Moisés llega a Horeb, «monte de Dios». Éxodo 3:1— antiguo testamento
El Ángel de Jehová se le aparece en una llama en medio de una zarza que no se consume. Éxodo 3:2— antiguo testamento
Moisés se acerca a ver «por qué causa la zarza no se quema». Éxodo 3:3— antiguo testamento
Aproximada Del final del desierto al Nuevo Testamento
Moisés bendice a José con «la gracia del que habitó en la zarza»: la única otra mención del Antiguo Testamento. Deuteronomio 33:13-16— antiguo testamento
Ante los saduceos, Jesús cita «cómo le habló Dios en la zarza» para defender la resurrección. Marcos 12:26-27— evangelios
Lucas: «aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza». Lucas 20:37-38— evangelios
Esteban recuerda ante el sanedrín al ángel que se apareció a Moisés en la zarza. Hechos 7:30-35— hechos
s. IV d.C.Se documenta la tradición cristiana que identifica el Jebel Musa con el Horeb; la investigación propone otros lugares.— tradición
s. VI d.C.Justiniano funda el monasterio de Santa Catalina sobre una capilla anterior; conserva una zarza que la tradición identifica con la de Moisés.— tradición
Moisés, que ha huido de Egipto, apacienta las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián. Lleva el rebaño a través
del desierto y llega a Horeb, «monte de Dios». Allí se le aparece el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una
zarza: la zarza arde, «y la zarza no se consumía» Éxodo 3:1-2. Moisés se dice: «Iré yo ahora y veré esta
grande visión, por qué causa la zarza no se quema» Éxodo 3:3. Ver Moisés y el
Sinaí.
Cuando Jehová ve que Moisés se acerca a mirar, lo llama desde la zarza: «¡Moisés, Moisés!». Él responde: «Heme aquí».
Dios le ordena: «No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es»
Éxodo 3:4-5. Y se presenta: «Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob».
Moisés se cubre el rostro, porque tiene miedo de mirar a Dios Éxodo 3:6.
Desde ese lugar, Dios le dice que ha visto la aflicción de su pueblo en Egipto, que ha oído su clamor y que ha descendido
para librarlo y llevarlo a una tierra buena y ancha; y lo envía: «Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón»
Éxodo 3:7-10. Ver la salida de Egipto y santidad.
Moisés pone objeciones: ¿quién soy yo para ir al faraón? Dios le responde: «Yo estaré contigo» Éxodo 3:11-12.
Moisés pregunta qué nombre debe darles a los israelitas si le preguntan quién lo envía, y Dios contesta: «YO SOY EL QUE SOY.
Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros». Ese es su nombre para siempre
Éxodo 3:13-15. Ver Ehyeh asher ehyeh y Jehová.
El relato llama al que aparece en la llama «el Ángel de Jehová» Éxodo 3:2, y enseguida dice que es Dios
quien habla desde la zarza y se presenta como el Dios de Abraham Éxodo 3:4-6. No hay aquí dos seres
divinos, sino el único Dios de Israel Deuteronomio 6:4 manifestándose de forma visible a un hombre. El
mismo Dios que se mostró en fuego en la zarza es el que, según el Nuevo Testamento, «fue manifestado en carne»
1 Timoteo 3:16.
Al final de su vida, Moisés bendice a la tribu de José deseándole lo mejor de la tierra «y la gracia del que habitó en la
zarza» Deuteronomio 33:13-16. Es la única vez que el Antiguo Testamento vuelve a mencionarla: el Dios de
Israel es, para Moisés, el que se le mostró allí.
Siglos después, los saduceos, que no creían en la resurrección, ponen a Jesús una pregunta para ridiculizarla. Jesús les
responde con este pasaje: «¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios
de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos»
Marcos 12:26-27. Lucas lo formula así: «aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza»
Lucas 20:37-38. Ver Jesús, los saduceos y
resurrección.
Esteban, ante el sanedrín, recuerda la escena con detalle: el ángel en la llama de fuego de una zarza, en el desierto del
monte Sinaí, la voz del Señor, el temblor de Moisés y la orden de descalzarse; y subraya que el Moisés al que el pueblo
había rechazado fue enviado como libertador «por mano del ángel que se le apareció en la zarza»
Hechos 7:30-35. Ver Esteban.
Lo que el texto permite afirmar y lo que no
El texto dice que era una sᵉneh, un arbusto, que ardía sin consumirse y que estaba en el Horeb. No dice qué planta era,
ni su tamaño, ni dónde estaba exactamente el monte, ni que el arbusto se conservara. Todo lo que se añade —la especie, el
lugar, la planta que hoy se enseña— procede de la tradición o de la investigación, no del relato.