La muerte más vergonzosa
La crucifixión era un castigo pensado para humillar y para disuadir. Roma la aplicaba sobre todo a esclavos, bandidos y rebeldes, y la ejecutaba en lugares visibles, junto a caminos. Los relatos de la pasión recogen su secuencia habitual: el condenado es azotado, llevado fuera con el madero, despojado de sus ropas y crucificado; un letrero escribe la causa de la condena Marcos 15:15-27. Quién cargó la cruz, los evangelios lo cuentan distinto: Marcos dice que obligaron a Simón de Cirene a llevarla; Juan, que Jesús salió «cargando su cruz». En el caso de Jesús, el letrero decía «Jesús nazareno, Rey de los judíos», en hebreo, griego y latín Juan 19:17-20: la acusación era política.
La muerte podía tardar mucho. Por eso los soldados quebraban las piernas de los crucificados para acelerarla antes del sábado, y a Jesús no se las quebraron porque ya había muerto Juan 19:31-33.
Maldito el colgado de un madero
Para un judío, la cruz tenía además una carga religiosa. Deuteronomio manda enterrar el mismo día el cuerpo del ejecutado colgado de un árbol, porque «maldito por Dios es el colgado» Deuteronomio 21:22-23. Los apóstoles hablan de Jesús como de aquel a quien «matasteis colgándole en un madero» Hechos 5:30, y Pablo retoma el versículo: Cristo nos redimió de la maldición de la ley «hecho por nosotros maldición», porque está escrito «Maldito todo el que es colgado en un madero» Gálatas 3:13.
Locura y poder
Pablo no disimula lo absurdo del mensaje: predicar a un Mesías crucificado era «para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura»; pero para los que se salvan, es «poder de Dios, y sabiduría de Dios» 1 Corintios 1:18-25. Presenta la obediencia de Cristo como un descenso que llega «hasta la muerte, y muerte de cruz» Filipenses 2:8, lo más bajo posible, y dice que solo se gloría en la cruz Gálatas 6:14. La carta a los Hebreos dice que Jesús sufrió la cruz «menospreciando el oprobio» Hebreos 12:2.
En Marcos, lo paradójico está en quién lo reconoce: al ver cómo muere, el centurión romano que dirige la ejecución dice «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» Marcos 15:37-39.
Tomar la cruz
Antes de su muerte, Jesús usa la imagen para hablar del discipulado: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame» Marcos 8:34. Para sus oyentes, que habían visto crucificados, la imagen no era una metáfora suave: evocaba a un condenado camino de su ejecución.