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Imposición de manos

También: Imponer las manos · Impuso las manos · Poner las manos · Ordenación

Gesto de poner las manos sobre una persona o un animal, que en la Biblia acompaña momentos importantes: ofrecer un sacrificio, bendecir, sanar, transmitir una responsabilidad o pedir el Espíritu Santo. El gesto en sí no es mágico: une a quien impone las manos con quien las recibe, ante Dios y normalmente con oración.

En la Biblia

Moisés pone sus manos sobre Josué ante el sacerdote y todo el pueblo, y le da el cargo de guiar a Israel (Números 27:18-23); y Josué quedó «lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él» (Deuteronomio 34:9).

Etimología

En hebreo, samaj yad, «apoyar la mano» con cierta presión, sobre todo en los sacrificios. En griego, epíthesis tōn cheirōn, «poner las manos sobre». Hebreos la cuenta entre las enseñanzas básicas de la fe (Hebreos 6:1-2).

Un gesto con varios sentidos

Poner las manos sobre alguien es un gesto muy físico y muy humano. En la Biblia acompaña a acciones distintas, y en cada una significa algo un poco diferente:

Para quéQué significaEjemplo
Ofrecer un sacrificioel oferente se identifica con el animal que presenta«pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto» Levítico 1:4
Cargar el pecadoel pecado confesado pasa simbólicamente al animalel sumo sacerdote, sobre el macho cabrío de Azazel Levítico 16:21
Bendecirtransmitir la bendiciónJacob, sobre Efraín y Manasés Génesis 48:13-14
Encargar una misióndar autoridad y responsabilidadMoisés, sobre Josué Números 27:18-23
Sanartransmitir la fuerza sanadoraJesús, sobre los enfermos Lucas 4:40
Pedir el Espírituorar para que se reciba el Espíritu SantoPedro y Juan en Samaria Hechos 8:14-19

En el Antiguo Testamento

En los sacrificios, el israelita apoyaba la mano sobre la cabeza del animal antes de sacrificarlo: «y será aceptado para expiación suya» Levítico 1:4. En el día de la Expiación, el sumo sacerdote ponía las dos manos sobre el macho cabrío vivo y confesaba sobre él los pecados del pueblo Levítico 16:21.

Al bendecir a sus nietos, Jacob cruza los brazos para poner la mano derecha, la de la bendición mayor, sobre Efraín, el menor Génesis 48:13-14. Y cuando Moisés va a morir, Dios le manda poner su mano sobre Josué delante de todo el pueblo y darle el cargo Números 27:18-23; desde entonces, Josué «fue lleno del espíritu de sabiduría» Deuteronomio 34:9.

Jesús y la Iglesia

Jesús impone las manos para bendecir a los niños: «tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía» Marcos 10:16, y para sanar a los enfermos que le traían al ponerse el sol Lucas 4:40.

La Iglesia primitiva mantuvo el gesto:

  • Para encargar un servicio. Los apóstoles oran e imponen las manos a los siete elegidos para atender a las viudas Hechos 6:5-6. En Antioquía, la iglesia ayuna, ora e impone las manos a Bernabé y Saulo antes de enviarlos Hechos 13:2-3. Pablo recuerda a Timoteo el don que recibió «con la imposición de las manos del presbiterio» 1 Timoteo 4:14 y le advierte: «No impongas con ligereza las manos a ninguno» 1 Timoteo 5:22.
  • Para recibir el Espíritu. En Samaria, los que habían sido bautizados reciben el Espíritu Santo cuando Pedro y Juan les imponen las manos. Simón el mago quiere comprar ese poder con dinero, y Pedro lo reprende duramente Hechos 8:14-19: el don de Dios no se compra.

Hebreos menciona «la imposición de manos» entre los fundamentos de la enseñanza cristiana, junto al arrepentimiento, la fe, los bautismos, la resurrección y el juicio Hebreos 6:1-2.

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