Un nombre, no un título
En castellano «Dios» y «Señor» suenan a nombres propios, pero en la Biblia hebrea son títulos: Elohim es la palabra común para «dios», y Adonai significa «mi Señor». El nombre propio es otro, YHWH, y el texto lo trata como algo que Dios revela, no como algo que el hombre le pone.
La escena clave es la zarza. Moisés pregunta qué responderá cuando los israelitas le pregunten cómo se llama el Dios que lo envía, y recibe primero una frase —«Yo soy el que soy»— y después el nombre: «Jehová, el Dios de vuestros padres… este es mi nombre para siempre» Éxodo 3:13-15. La frase y el nombre se explican mutuamente: YHWH suena como una forma del verbo «ser» en tercera persona, «él es» o «él hace ser». El texto no da una definición del nombre, sino una asociación, y por eso sigue abierta la discusión sobre lo que significa exactamente.
Quién conocía el nombre
El libro de Génesis usa el nombre desde el principio y dice que ya en tiempos de Set «los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová» Génesis 4:26. Pero en Éxodo Dios le dice a Moisés que se apareció a Abraham, Isaac y Jacob «como Dios Omnipotente» —El Shadday— y que «en mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos» Éxodo 6:2-3.
Lo que el nombre dice de Dios
El nombre no se queda en la etimología: el texto lo llena con una descripción. Cuando Dios pasa delante de Moisés en el Sinaí, proclama su propio nombre y lo explica: «¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad» Éxodo 34:5-7. Esa fórmula se repite, con variantes, en salmos y profetas. En la Biblia el «nombre» de alguien es su identidad y su reputación; por eso Dios actúa «por amor de su nombre», y por eso «usar el nombre en vano» es más que pronunciarlo mal: es invocarlo para algo falso o vacío Éxodo 20:7. Un hombre que blasfema el nombre en el campamento es juzgado con la máxima pena Levítico 24:11-16.
El nombre se lleva también dentro de otros nombres. La forma breve Yah aparece sola en la poesía —«JAH es su nombre» Salmos 68:4— y como parte de nombres propios: Yehoshúa, Josué, «Jehová salva»; Eliyahu, Elías, «mi Dios es Jehová». «Aleluya» es hallelu-yah, «alabad a Yah».
Los nombres compuestos
En la predicación y en muchos cantos se habla de los «nombres compuestos» de Dios: Jehová-jireh, Jehová-nisi, Jehová-salom y otros. Son una revelación que avanza: después de darse a conocer a Moisés como YHWH, Dios siguió mostrando su nombre unido a lo que hace por su pueblo, hasta la promesa de que su pueblo conocería su nombre en el día en que él mismo estuviera presente Isaías 52:6, cumplida en el nombre de Jesús. En el texto aparecen de tres maneras:
- Nombres que alguien puso a un lugar, un altar o una ciudad, en recuerdo de lo que Dios hizo allí: Jehová-jireh, «Jehová proveerá», el monte donde Abraham ofreció el carnero Génesis 22:14; Jehová-nisi, «Jehová es mi estandarte», el altar de Moisés después de vencer a Amalec Éxodo 17:15; Jehová-salom, «Jehová es paz», el altar de Gedeón Jueces 6:24; y Jehová-sama, «Jehová está allí», la ciudad que ve Ezequiel Ezequiel 48:35.
- Frases en que Dios dice lo que es para su pueblo: Jehová-rafa, «yo soy Jehová tu sanador» Éxodo 15:26.
- Confesiones de quien ora: Jehová-roí, «Jehová es mi pastor» Salmos 23:1.
En todos, el nombre es el mismo, YHWH; lo que se añade es lo que Dios hizo o hará. Por eso cada uno se entiende desde la escena en que aparece. No son nombres adicionales de Dios, como si tuviera varios: son maneras de llamarlo que casi siempre nacen de un hecho que se quiere recordar, y cada una muestra un aspecto de quién es. La Biblia tiene otras construcciones del mismo tipo, aunque no suelen entrar en la lista: «Jehová, justicia nuestra», el nombre del rey justo que anuncia Jeremías Jeremías 23:6; «yo soy Jehová que os santifico», dicho a propósito del sábado Éxodo 31:13; y la más frecuente de todas, Jehová de los ejércitos. La Biblia no los reúne en una lista: la serie de los «nombres compuestos» se formó después, al leerlos juntos. Ver Nombres compuestos de Jehová.
En el Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento está escrito en griego y cita el Antiguo casi siempre por su traducción griega, que ponía Kýrios, «Señor», donde el hebreo tenía YHWH. Por eso el nombre no aparece como tal: se oye a través de «Señor».
Eso tiene una consecuencia notable. Varios textos que en hebreo hablaban de YHWH se aplican a Jesús. Joel había dicho que «todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo» Joel 2:32, y Pablo lo cita en Romanos refiriéndolo a confesar a Jesús como Señor Romanos 10:9-13. Isaías había anunciado que ante YHWH se doblaría toda rodilla Isaías 45:23, y Filipenses lo dice del nombre de Jesús Filipenses 2:9-11. El propio nombre de Jesús, Yeshúa, es una forma de Yehoshúa, y Mateo lo explica por lo que significa: «porque él salvará a su pueblo de sus pecados» Mateo 1:21.
«Jesús» es así el nombre en que el Dios único se revela plenamente: no hay otro nombre bajo el cielo en que podamos ser salvos Hechos 4:12.
Los paralelos son muchos. Jehová dice: «fuera de mí no hay quien salve» Isaías 43:11, y el ángel anuncia a los pastores que ha nacido «un Salvador, que es CRISTO el Señor» Lucas 2:11. El salmista confiesa «Jehová es mi pastor» Salmos 23:1, y Jesús dice «Yo soy el buen pastor» Juan 10:11. Dios se da a conocer a Moisés como «YO SOY» Éxodo 3:14, y Jesús dice «antes que Abraham fuese, yo soy» Juan 8:58. Lo que el Antiguo Testamento dice solo de Jehová, el Nuevo lo dice de Jesús. Ver Jesús y Ehyeh asher ehyeh.