Lo que se sostiene
En hebreo, verdad y fidelidad son la misma familia de palabras. Emet es lo firme, lo que no falla, y de la misma raíz viene «amén», que se dice para afirmar que algo es seguro. Por eso la verdad es, ante todo, una cualidad de las personas y de las relaciones. El siervo de Abraham, al encontrar a Rebeca, bendice a Dios porque no apartó de su amo «su misericordia y su verdad» Génesis 24:27: Dios ha sido fiel. Rajab pide a los espías una «señal segura», literalmente una señal de emet, de que la tratarán con lealtad Josué 2:12-14.
La pareja «misericordia y verdad» —jésed y emet, amor leal y fidelidad— es una de las fórmulas con que Dios se define ante Moisés Éxodo 34:6. Dios es «Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad» Deuteronomio 32:4: en él se puede confiar.
Verdad que se comprueba
El sentido de «lo que corresponde a los hechos» también existe. José pone a prueba a sus hermanos «para ver si hay verdad en vosotros» Génesis 42:16, es decir, si dicen la verdad. Y los profetas piden hablar verdad cada uno con su prójimo y juzgar conforme a la verdad Zacarías 8:16. Pero incluso ahí la verdad es un asunto de relaciones: lo contrario de la verdad no es solo el error, sino el engaño.
Los salmos hablan de la ley de Dios como verdad: «tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad» Salmos 119:142; y el creyente pide ser encaminado en ella Salmos 25:5. La verdad no es solo algo que se sabe, sino un camino por el que se anda.
Gracia y verdad
El prólogo del evangelio de Juan retoma la fórmula de Éxodo 34: el Verbo habitó entre nosotros «lleno de gracia y de verdad», y concluye que «la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo» Juan 1:14-17. Es el lenguaje de la fidelidad de Dios, aplicado a una persona.
Juan desarrolla la palabra más que ningún otro autor. Jesús dice a los judíos que habían creído en él: «conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» Juan 8:31-32, y la frase habla de permanecer en su palabra, no de conocimiento en general. En la última cena: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida» Juan 14:6.
«¿Qué es la verdad?»
Ante Pilato, Jesús dice que ha venido para dar testimonio de la verdad, y que todo el que es de la verdad oye su voz. Pilato responde con una pregunta, y sale sin esperar respuesta: «¿Qué es la verdad?» Juan 18:37-38. El evangelista no da una definición; pone la pregunta delante de quien, según su relato, es la respuesta.
En las cartas, la verdad vuelve a ser conducta: «desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo» Efesios 4:25, con una cita casi literal de Zacarías.