eLogos

Verdad

También: Verdadero · Emet · Alḗtheia · ¿Qué es la verdad?

En el Antiguo Testamento, la verdad —emet— es sobre todo firmeza y fidelidad: es verdadero lo que se sostiene, aquello y aquel en quien se puede confiar. Se dice de Dios, de sus palabras y de las personas leales. El Nuevo Testamento conserva ese sentido y añade el griego de lo que corresponde a la realidad; en Juan, la verdad se concentra en Jesús: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida».

En la Biblia

Dios se revela como «grande en misericordia y verdad» (Éxodo 34:6). El salmista pide ser guiado en la verdad de Dios (Salmos 25:5). El prólogo de Juan dice que el Verbo vino «lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:14), y Pilato pregunta a Jesús: «¿Qué es la verdad?» (Juan 18:38).

Etimología

Del latín veritas. El hebreo אֱמֶת emet viene de la raíz amán, «ser firme, sostener», la misma de emuná, «fidelidad, fe», y de amén, «así es, es firme». El griego ἀλήθεια alḗtheia se ha explicado como «lo no oculto» (a-, «no», y lḗthē, «olvido, ocultamiento»), aunque esa etimología es discutida; en el uso corriente significa lo real frente a lo aparente o falso.

Lo que se sostiene

En hebreo, verdad y fidelidad son la misma familia de palabras. Emet es lo firme, lo que no falla, y de la misma raíz viene «amén», que se dice para afirmar que algo es seguro. Por eso la verdad es, ante todo, una cualidad de las personas y de las relaciones. El siervo de Abraham, al encontrar a Rebeca, bendice a Dios porque no apartó de su amo «su misericordia y su verdad» Génesis 24:27: Dios ha sido fiel. Rajab pide a los espías una «señal segura», literalmente una señal de emet, de que la tratarán con lealtad Josué 2:12-14.

La pareja «misericordia y verdad» —jésed y emet, amor leal y fidelidad— es una de las fórmulas con que Dios se define ante Moisés Éxodo 34:6. Dios es «Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad» Deuteronomio 32:4: en él se puede confiar.

Verdad que se comprueba

El sentido de «lo que corresponde a los hechos» también existe. José pone a prueba a sus hermanos «para ver si hay verdad en vosotros» Génesis 42:16, es decir, si dicen la verdad. Y los profetas piden hablar verdad cada uno con su prójimo y juzgar conforme a la verdad Zacarías 8:16. Pero incluso ahí la verdad es un asunto de relaciones: lo contrario de la verdad no es solo el error, sino el engaño.

Los salmos hablan de la ley de Dios como verdad: «tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad» Salmos 119:142; y el creyente pide ser encaminado en ella Salmos 25:5. La verdad no es solo algo que se sabe, sino un camino por el que se anda.

Gracia y verdad

El prólogo del evangelio de Juan retoma la fórmula de Éxodo 34: el Verbo habitó entre nosotros «lleno de gracia y de verdad», y concluye que «la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo» Juan 1:14-17. Es el lenguaje de la fidelidad de Dios, aplicado a una persona.

Juan desarrolla la palabra más que ningún otro autor. Jesús dice a los judíos que habían creído en él: «conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» Juan 8:31-32, y la frase habla de permanecer en su palabra, no de conocimiento en general. En la última cena: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida» Juan 14:6.

«¿Qué es la verdad?»

Ante Pilato, Jesús dice que ha venido para dar testimonio de la verdad, y que todo el que es de la verdad oye su voz. Pilato responde con una pregunta, y sale sin esperar respuesta: «¿Qué es la verdad?» Juan 18:37-38. El evangelista no da una definición; pone la pregunta delante de quien, según su relato, es la respuesta.

En las cartas, la verdad vuelve a ser conducta: «desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo» Efesios 4:25, con una cita casi literal de Zacarías.

Aparece en

41 fichas de eLogos usan este término; estas son las que más lo usan:

Ver las 29 restantes