También: Sinagogas · Principal de la sinagoga · Lugar de oración
La asamblea local de una comunidad judía y el edificio donde se reunía, sobre todo en sábado, para leer y explicar la Ley y los Profetas y orar. No era un templo —no se ofrecían sacrificios—, sino un lugar de reunión, enseñanza y vida comunitaria. En tiempos del Nuevo Testamento había sinagogas en las aldeas de Galilea y en las ciudades de todo el Mediterráneo.
En la Biblia
El Antiguo Testamento no la menciona: probablemente nació durante el exilio o después, cuando los judíos vivían lejos del templo. En los evangelios Jesús enseña y sana en las sinagogas de Galilea (Marcos 1:21; Lucas 4:16-21). En Hechos, Pablo empieza por la sinagoga en cada ciudad (Hechos 17:1-2), y la expulsión de la sinagoga se vuelve una amenaza para los seguidores de Jesús (Juan 9:22).
Etimología
Del griego synagōgḗ, «reunión», de synágō, «juntar». Designaba primero la asamblea y después el edificio. En algunas partes de la diáspora se usaba también proseuchḗ, «lugar de oración», que es la palabra de Hechos 16:13 en Filipos. La sinagoga tenía un jefe, el archisynágōgos, que organizaba el culto.
Una reunión para oír la Ley
El centro del culto de Israel era el templo de Jerusalén, con sus sacerdotes y sacrificios.
Pero la mayoría de los judíos del siglo I vivía lejos de él, en Galilea o en la diáspora, y
se reunía cada sábado en otro tipo de lugar. Allí no había altar ni sacerdote imprescindible:
se leía la Escritura, se explicaba, se oraba. Santiago lo resume en Jerusalén: Moisés «tiene
en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo»
Hechos 15:21.
La escena más completa del Nuevo Testamento es la de Nazaret. Jesús entra en la sinagoga el
sábado, se levanta a leer, le dan el rollo de Isaías, lee, lo devuelve al ministro y se sienta
a enseñar, y todos tienen los ojos fijos en él Lucas 4:16-21. En Antioquía de
Pisidia se ve el mismo orden: tras la lectura de la Ley y los Profetas, los principales de la
sinagoga invitan a los visitantes a dirigir una palabra de exhortación Hechos 13:14-15.
Cualquier varón instruido podía ser invitado a hablar; eso es lo que permitió a Jesús y a
Pablo enseñar en ellas.
Jesús en las sinagogas
Los evangelios resumen el ministerio en Galilea como un recorrido por las sinagogas,
enseñando y sanando Mateo 4:23. En la de Capernaum la gente se admira porque
enseña «como quien tiene autoridad, y no como los escribas» Marcos 1:21-22. Un
centurión romano había construido esa sinagoga, según los ancianos que interceden por él
Lucas 7:1-5. Jairo, cuya hija resucita Jesús, era «uno de los principales de
la sinagoga» Marcos 5:22.
Pablo empieza por la sinagoga
En Hechos, el método de Pablo es constante: al llegar a una ciudad busca la sinagoga y
discute allí los sábados, «como acostumbraba» Hechos 17:1-2. La sinagoga le
ofrece oyentes que conocen las Escrituras y, además, a los gentiles «temerosos de Dios» que la
frecuentan. También es el origen de los conflictos: la división dentro de la sinagoga suele
terminar con Pablo expulsado o predicando en otro lugar.
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