Acab se casa con Jezabel, hija del rey de los sidonios
1 Reyes 16:29-33 Leer esta escena aparte →Acab hijo de Omri sube al trono de Israel, y el narrador de Reyes resume su reinado con un dato que lo explica casi todo: como si fuera poco andar en los pecados de Jeroboam, toma por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y se pone a servir a Baal. Le levanta un altar en el templo que le construye en Samaria y hace también una imagen de Asera 1 Reyes 16:30-33. Ver Acab y Samaria.
Jezabel persigue a los profetas de Jehová
1 Reyes 18:1-19 Leer esta escena aparte →El texto no cuenta cómo empezó la persecución; la da por sabida. Cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová, Abdías, mayordomo del palacio de Acab, escondió a cien de ellos en cuevas, de cincuenta en cincuenta, y los sustentó con pan y agua 1 Reyes 18:3-4. Abdías se lo recuerda a Elías como prueba de su fidelidad 1 Reyes 18:13. Ver Abdías, mayordomo de Acab.
Al mismo tiempo, la reina mantiene a los profetas de su dios. Cuando Elías desafía a Acab a reunir al pueblo en el monte Carmelo, le pide que traiga a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y a los cuatrocientos de Asera, «que comen de la mesa de Jezabel» 1 Reyes 18:19. Ver el monte Carmelo.
Jezabel jura matar a Elías después del Carmelo
1 Reyes 19:1-3 Leer esta escena aparte →En el Carmelo, el fuego cae sobre el altar de Elías y no sobre el de Baal, y el pueblo mata a los profetas de Baal en el torrente de Cisón 1 Reyes 18:38-40. Acab vuelve a Jezreel y le cuenta a Jezabel todo lo ocurrido. Ella no se rinde: envía un mensajero a Elías con un juramento por sus dioses —que le hagan a ella lo mismo, y aún más, si mañana a esta hora no ha hecho con la vida de Elías lo que él hizo con la de los profetas 1 Reyes 19:1-2.
El profeta que acaba de enfrentarse solo a cuatrocientos cincuenta huye ahora por su vida hasta Beerseba, en el extremo sur de Judá, y de allí al desierto 1 Reyes 19:3-4. Ver Elías.
Jezabel hace matar a Nabot para quedarse con su viña en Jezreel
1 Reyes 21:1-16 Leer esta escena aparte →Nabot de Jezreel tiene una viña junto al palacio de Acab. El rey quiere comprársela o cambiársela por otra mejor para hacer un huerto, pero Nabot se niega: «Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres». Acab vuelve a casa triste y enojado, se acuesta de cara a la pared y no come 1 Reyes 21:1-4.
Jezabel le pregunta qué le pasa y le responde con desprecio: «¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot» 1 Reyes 21:5-7. Escribe cartas en nombre de Acab, las sella con su sello y las envía a los ancianos y principales de la ciudad: que proclamen ayuno, sienten a Nabot delante del pueblo y pongan frente a él a dos hombres perversos que lo acusen de haber blasfemado contra Dios y contra el rey. Los ancianos lo hacen tal como ella escribió, y Nabot muere apedreado fuera de la ciudad 1 Reyes 21:8-14. Cuando Jezabel se entera, le dice a Acab que tome posesión de la viña, y él baja a hacerlo 1 Reyes 21:15-16.
Elías sale al encuentro de Acab en la viña. Le anuncia el fin de su casa y añade: «Los perros comerán a Jezabel en el muro de Jezreel» 1 Reyes 21:17-23. El narrador lo resume así: no hubo nadie como Acab, que se vendió para hacer lo malo, «porque Jezabel su mujer lo incitaba» 1 Reyes 21:25.
Jehú hace arrojar a Jezabel desde la ventana de Jezreel
2 Reyes 9:22-37 Leer esta escena aparte →Acab muere en Ramot de Galaad, y Jezabel sigue en la corte como madre de los reyes: primero Ocozías, que anduvo «en el camino de su madre» 1 Reyes 22:51-52, y después Joram. Cuando el general Jehú se subleva, Joram le pregunta si hay paz, y Jehú le responde: «¿Qué paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías?» 2 Reyes 9:22. Mata a Joram y entra en Jezreel.
Jezabel, al saberlo, se pinta los ojos con antimonio, se adorna la cabeza y se asoma a la ventana. Lo recibe con una pregunta que es un insulto: «¿Sucedió bien a Zimri, que mató a su señor?», el jefe que había asesinado a un rey y solo reinó siete días 2 Reyes 9:30-31 1 Reyes 16:15-18. Jehú levanta la vista y pregunta quién está de su parte. Dos o tres eunucos se asoman, y a su orden la arrojan; su sangre salpica la pared y los caballos la atropellan 2 Reyes 9:32-33.
Jehú entra a comer y beber, y después ordena: id a ver a aquella maldita y sepultadla, «pues es hija de rey». Solo encuentran el cráneo, los pies y las palmas de las manos, y Jehú reconoce la palabra de Elías: en la heredad de Jezreel comerán los perros las carnes de Jezabel, y nadie podrá decir «esta es Jezabel» 2 Reyes 9:34-37. Ver Jehú.
Su papel dentro de la Biblia
Jezabel encarna en Reyes la gran amenaza de la época de Elías: que Israel deje de servir a Jehová y adopte a Baal como religión oficial, sostenida por la corte. Su enfrentamiento con Elías es el eje del ciclo del profeta, y su muerte cierra la historia de la casa de Omri. Reyes la presenta como la que «incitaba» a Acab 1 Reyes 21:25, pero no exime al rey: es él quien se casa con ella, construye el templo y se queda con la viña.
Su influencia pasa también a Judá. Atalía, hija de Acab, se casa con Joram de Judá, que anduvo «como hizo la casa de Acab», y al quedar viuda se apodera del trono 2 Reyes 8:18 2 Reyes 11:1-3.
Su nombre después
En la carta a la iglesia de Tiatira, el Apocalipsis reprocha que se tolere a «esa mujer Jezabel, que se dice profetisa», que enseña a los creyentes a cometer fornicación y a comer cosas sacrificadas a los ídolos Apocalipsis 2:20. La mayoría lo entiende como un nombre simbólico, no como el nombre real de la profetisa de Tiatira. El autor toma a la reina como el modelo de quien arrastra al pueblo de Dios a la idolatría. Ver Tiatira e idolatría.