La palabra hebrea del manto de Elías es adéret, de una raíz que significa «ser amplio» o «magnífico». Designa una prenda exterior, grande, que envolvía el cuerpo y podía servir de abrigo. No era siempre una ropa humilde: el manto babilónico que Acán roba en Jericó, codiciado como un objeto de valor, es un adéret Josué 7:21, y también lo es el manto real del que se despoja el rey de Nínive para cubrirse de cilicio Jonás 3:6.
Otras veces es un manto de pelo. Génesis compara a Esaú al nacer, rojizo y velludo, con «una pelliza de pelo» Génesis 25:25, y Zacarías anuncia un tiempo en que los profetas se avergonzarán de sus visiones y no vestirán más «el manto velloso» para mentir Zacarías 13:4. Ese manto de pelo era, por tanto, una prenda reconocible de los profetas, tanto que los falsos la usaban para hacerse pasar por verdaderos.