Lo que queda después del golpe
La idea nace de una experiencia muy concreta. Cuando un pueblo es atacado, conquistado o deportado, siempre queda alguien: los que escaparon, los que se escondieron, los que sobrevivieron. La Biblia llama a esos supervivientes «el resto» o «el remanente», y descubre en ellos una clave de la historia: Dios no deja que su pueblo desaparezca del todo.
Ya José lo dice a sus hermanos en Egipto: «Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra» —literalmente, «para poneros un remanente»— Génesis 45:7.
En los profetas: juicio y esperanza a la vez
Los profetas usan la idea con dos caras. Por un lado, el remanente muestra la dureza del juicio: quedará muy poco. Amós lo dice con una imagen de pastor: como el pastor que solo rescata de la boca del león «dos piernas, o la punta de una oreja», así escaparán los hijos de Israel Amós 3:12.
Por otro lado, es una promesa: el juicio no será total. «Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos» Isaías 1:9. Isaías hace de la idea el nombre de su hijo, Sear-jasub, «un resto volverá» Isaías 7:3, y la desarrolla: «El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá» Isaías 10:20-22. «Volverá» significa a la vez regresar a la tierra y convertirse a Dios.
El remanente no es solo un grupo de supervivientes, sino un pueblo renovado. Sofonías lo describe: un pueblo «humilde y pobre», que confiará en el nombre de Jehová y no hará injusticia ni dirá mentira Sofonías 3:12-13.
Después del exilio
Los que volvieron de Babilonia se vieron a sí mismos como ese resto. Esdras ora: Dios ha hecho «que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santo lugar» Esdras 9:8. Ser pocos no era una desgracia, sino la señal de que la promesa seguía en pie.
Un remanente escogido por gracia
Pablo se enfrenta a una pregunta dolorosa: si la mayoría de Israel no ha creído en Jesús, ¿ha fallado la promesa de Dios? Responde con la idea del remanente. Cita a Isaías: «Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo» Romanos 9:27-29. Y recuerda a Elías, que se creía solo, y a los siete mil que Dios se había reservado 1 Reyes 19:14-18. Él mismo, judío de la tribu de Benjamín, es la prueba de que Dios no ha desechado a su pueblo: «Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia» Romanos 11:1-5.