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Remanente

También: Resto · Un resto volverá · Sear-jasub · Remanente fiel · Los que quedan

El grupo pequeño que queda cuando la mayoría del pueblo cae por el juicio, la guerra o el exilio, y en el que Dios mantiene viva su promesa. Es una idea de los profetas: el juicio no será el final de Israel, porque «un resto volverá». Pablo la retoma para hablar de los judíos que creyeron en Jesús.

En la Biblia

Elías cree ser el único fiel que queda, y Dios le responde que se ha reservado siete mil que no doblaron la rodilla ante Baal (1 Reyes 19:14-18). Pablo cita esa escena y concluye: «Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia» (Romanos 11:2-5).

Etimología

Del latín remanere, «quedar, permanecer». El hebreo usa sobre todo sheár y sheerit, «lo que queda, el resto», y peletá, «los que escaparon». Isaías llama a uno de sus hijos Sear-jasub, «un resto volverá» (Isaías 7:3). Pablo usa el griego leímma.

Lo que queda después del golpe

La idea nace de una experiencia muy concreta. Cuando un pueblo es atacado, conquistado o deportado, siempre queda alguien: los que escaparon, los que se escondieron, los que sobrevivieron. La Biblia llama a esos supervivientes «el resto» o «el remanente», y descubre en ellos una clave de la historia: Dios no deja que su pueblo desaparezca del todo.

Ya José lo dice a sus hermanos en Egipto: «Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra» —literalmente, «para poneros un remanente»— Génesis 45:7.

En los profetas: juicio y esperanza a la vez

Los profetas usan la idea con dos caras. Por un lado, el remanente muestra la dureza del juicio: quedará muy poco. Amós lo dice con una imagen de pastor: como el pastor que solo rescata de la boca del león «dos piernas, o la punta de una oreja», así escaparán los hijos de Israel Amós 3:12.

Por otro lado, es una promesa: el juicio no será total. «Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos» Isaías 1:9. Isaías hace de la idea el nombre de su hijo, Sear-jasub, «un resto volverá» Isaías 7:3, y la desarrolla: «El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá» Isaías 10:20-22. «Volverá» significa a la vez regresar a la tierra y convertirse a Dios.

El remanente no es solo un grupo de supervivientes, sino un pueblo renovado. Sofonías lo describe: un pueblo «humilde y pobre», que confiará en el nombre de Jehová y no hará injusticia ni dirá mentira Sofonías 3:12-13.

Después del exilio

Los que volvieron de Babilonia se vieron a sí mismos como ese resto. Esdras ora: Dios ha hecho «que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santo lugar» Esdras 9:8. Ser pocos no era una desgracia, sino la señal de que la promesa seguía en pie.

Un remanente escogido por gracia

Pablo se enfrenta a una pregunta dolorosa: si la mayoría de Israel no ha creído en Jesús, ¿ha fallado la promesa de Dios? Responde con la idea del remanente. Cita a Isaías: «Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo» Romanos 9:27-29. Y recuerda a Elías, que se creía solo, y a los siete mil que Dios se había reservado 1 Reyes 19:14-18. Él mismo, judío de la tribu de Benjamín, es la prueba de que Dios no ha desechado a su pueblo: «Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia» Romanos 11:1-5.

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