Amenazado de muerte por Jezabel, Elías huye al desierto y camina cuarenta días hasta Horeb, el monte de Dios, donde se mete en una cueva 1 Reyes 19:8-9. Dios le manda salir y ponerse en el monte delante de él. Pasa un viento fuerte que rompe las peñas, pero Jehová no está en el viento; después un terremoto, y Jehová no está en el terremoto; después un fuego, y Jehová no está en el fuego. Tras el fuego, «un silbo apacible y delicado» 1 Reyes 19:11-12.
Al oírlo, Elías se cubre el rostro con su manto, sale y se pone a la entrada de la cueva 1 Reyes 19:13.