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Moisés golpea la roca: por qué no entró en la tierra prometida

Nm 20 Números 20:1-13

Antiguo Testamento Números c. siglo XIII a.C. (fecha larga: XV a.C.); vivió 120 años 13 versículos

§ La escena

Cerca del final de los cuarenta años, Israel vuelve a Cades. Muere Miriam y la sepultan allí Números 20:1. Y otra vez falta el agua. Otra vez las mismas palabras: «¿por qué nos hiciste subir de Egipto, para traernos a este mal lugar?» Números 20:5. Moisés y Aarón caen sobre sus rostros; aparece la gloria de Jehová.

Y viene la orden. «Toma la vara, y reúne la congregación… y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua» Números 20:8. La palabra clave es hablad. La vara está para señalar, no para golpear.

Moisés hace tres cosas: convoca al pueblo, les dice «¡oíd ahora, rebeldes! ¿os hemos de hacer salir aguas de esta peña?» Números 20:10, y golpea la roca dos veces con la vara Números 20:11. El agua sale. Pero la sentencia baja como un martillazo: «Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado» Números 20:12.

Aarón muere ese mismo año en el monte Hor; su hijo Eleazar recibe las vestiduras del sumo sacerdote Números 20:22-29. En el camino a Moab, el pueblo vuelve a quejarse; Dios envía serpientes; muchos mueren Números 21:5-6. Moisés hace, por orden divina, una serpiente de bronce y la pone sobre un asta: quien la miraba, vivía Números 21:8-9. Ese asta se convertirá siglos después en símbolo cristológico por boca del propio Jesús: «como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado» Juan 3:14.

§ Escenas alrededor · Moisés