Las vestiduras sacerdotales de Aarón: para qué servían
Éxodo 28:1-5 Leer esta escena aparte →La orden llega en el Sinaí, justo después de las instrucciones del santuario. Dios manda separar a Aarón y a sus hijos para el sacerdocio y hacer a Aarón «vestiduras sagradas… para honra y hermosura» Éxodo 28:1-2. Las harán los artesanos a quienes Dios ha llenado de sabiduría, y la lista cabe en un versículo: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón Éxodo 28:3-4. Los materiales son los mismos que los de las cortinas del tabernáculo: oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido Éxodo 28:5.
La finalidad tiene dos caras. Las vestiduras son para honra y hermosura, y a la vez son condición para servir: sirven «para que sea mi sacerdote» Éxodo 28:3. Sin ellas, el sacerdote no oficia. Y el relato de la fabricación repite una y otra vez la misma fórmula, «como Jehová lo había mandado a Moisés» Éxodo 39:1: nada queda a gusto del sastre.
Efod, pectoral, manto y mitra: las ocho piezas del sumo sacerdote
Éxodo 28:6-43 Leer esta escena aparte →Las instrucciones empiezan por las piezas más externas y más ricas.
El efod era una prenda tejida de oro, azul, púrpura, carmesí y lino, con dos hombreras y un cinto del mismo tejido. Sobre cada hombro llevaba una piedra de ónice engastada en oro, con seis nombres de las tribus grabados en cada una, «según el orden de su nacimiento»: Aarón llevaba así los nombres de Israel sobre sus hombros, «para memorial» Éxodo 28:6-14. Qué forma exacta tenía —delantal, chaleco, faldón— no se puede fijar con el texto. Ver efod.
El pectoral era un cuadrado de un palmo de lado, del mismo tejido, doblado en forma de bolsa. Llevaba cuatro hileras de tres piedras preciosas, cada una con el nombre de una tribu grabado como un sello, y se sujetaba al efod con cordones y anillos de oro para que no se moviera. Aarón llevaba así los nombres de los hijos de Israel «sobre su corazón» cuando entraba en el santuario. Dentro se ponían el Urim y el Tumim Éxodo 28:15-30. Ver pectoral y Urim y Tumim.
El manto del efod era todo de azul, de una pieza, con una abertura reforzada para la cabeza. En su borde inferior alternaban granadas de azul, púrpura y carmesí y campanillas de oro. La razón que da el texto es inesperada: que se oiga su sonido cuando entre en el santuario y cuando salga, «para que no muera» Éxodo 28:31-35.
La lámina de oro se sujetaba con un cordón azul a la parte delantera de la mitra y llevaba grabado, como un sello, «SANTIDAD A JEHOVÁ». Estaba sobre la frente de Aarón para que él llevara las faltas de las cosas santas que Israel consagrara, y para que fueran aceptas delante de Dios Éxodo 28:36-38. Ver mitra.
Debajo iban la túnica de lino fino, tejida a cuadros, la mitra de lino y el cinturón bordado Éxodo 28:39. Y lo más interior, unos calzoncillos de lino, desde la cintura hasta los muslos, para cubrir la desnudez al acercarse al altar Éxodo 28:42-43.
Los hijos de Aarón, sacerdotes ordinarios, llevaban una versión sencilla: túnicas, cinturones y tiaras, también «para honra y hermosura» Éxodo 28:40. El oro, las piedras y la lámina eran solo del sumo sacerdote.
Obra de arte
Obra de arte
La consagración de Aarón: Moisés lo lava, lo viste y lo unge
Levítico 8:6-13 Leer esta escena aparte →La consagración de los sacerdotes es, en buena parte, un rito de vestir. Ante toda la congregación reunida a la puerta del tabernáculo, Moisés lava con agua a Aarón y a sus hijos. Después viste a Aarón pieza por pieza, de dentro hacia fuera: la túnica, el cinturón, el manto, el efod con su cinto, el pectoral con el Urim y el Tumim, la mitra con la lámina de oro Levítico 8:6-9. Lo unge con el aceite de la unción, y luego viste a sus hijos con túnicas, cinturones y tiaras Levítico 8:12-13.
Al final del rito, Moisés rocía aceite y sangre del altar sobre Aarón y sus vestiduras, y sobre sus hijos y las suyas: así quedan santificados los hombres y la ropa Levítico 8:30.
Obra de arte
Las vestiduras de lino del día de la Expiación
Levítico 16:4 Leer esta escena aparte →Hay un día en que el sumo sacerdote no se pone el oro. Para entrar tras el velo en el día de la Expiación, Aarón debe lavarse y vestir las «vestiduras santas» de lino: túnica, calzoncillos, cinto y mitra, todo de lino Levítico 16:4. Terminado el rito en el santuario, entra en el tabernáculo, se quita esas vestiduras de lino y las deja allí; se lava y se pone sus propias vestiduras para ofrecer los holocaustos Levítico 16:23-24.
El texto no explica el cambio. La lectura más frecuente es que, ante el propiciatorio, el sumo sacerdote se presentaba con la sencillez de los sacerdotes ordinarios, y no con las insignias de su rango.
Aarón muere en el monte Hor y sus vestiduras pasan a Eleazar
Números 20:23-29 Leer esta escena aparte →Las vestiduras no eran de Aarón, sino del cargo. Cuando llega el momento de su muerte, Dios manda a Moisés subir con Aarón y su hijo Eleazar al monte Hor, desnudar a Aarón de sus vestiduras y vestir con ellas a Eleazar. Así lo hacen, y Aarón muere en la cumbre; Moisés y Eleazar bajan solos, y el pueblo hace duelo treinta días Números 20:25-29.
La ley lo había previsto: las vestiduras santas de Aarón serían de sus hijos después de él, para ser ungidos y consagrados con ellas Éxodo 29:29-30. La continuidad del sacerdocio se representa con una prenda que pasa de un cuerpo a otro.
Samuel, el efod de lino y las vestiduras de Josué en Zacarías
Zacarías 3:1-5 Leer esta escena aparte →Fuera del Pentateuco, las ropas sacerdotales aparecen en escenas muy distintas. El niño Samuel sirve en Silo vestido con un efod de lino, y su madre le trae cada año una túnica pequeña que ella misma le hace 1 Samuel 2:18-19: un niño consagrado, vestido como un sacerdote.
Tras el exilio, al reconstruir el templo, entre las donaciones del pueblo figuran túnicas sacerdotales Esdras 2:68-69: había que volver a vestir al sacerdocio. Ezequiel, en su visión del templo futuro, manda que los sacerdotes vistan solo lino, nada de lana, para no sudar, y que se quiten esas ropas antes de salir al atrio exterior, para no santificar al pueblo con ellas Ezequiel 44:17-19.
La escena más elocuente es una visión de Zacarías. El sumo sacerdote Josué está en pie ante el ángel de Jehová, vestido de ropas viles, y Satanás a su derecha para acusarlo. El ángel manda quitarle las ropas sucias: «Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala». Y el profeta pide: «Pongan mitra limpia sobre su cabeza» Zacarías 3:1-5. El cambio de ropa es perdón y restauración del sacerdocio después del exilio.