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Rebeliones en el desierto: Miriam, los espías y Coré

Nm 11 Números 11:1—17:13

Antiguo Testamento Números c. siglo XIII a.C. (fecha larga: XV a.C.); vivió 120 años

§ La escena

Empiezan los cuarenta años. Números los cuenta a base de rebeliones. La primera es por el maná: el pueblo se cansa de comerlo y se acuerda con nostalgia del pescado, los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos de Egipto Números 11:4-6. Moisés se derrumba: «no puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte» Números 11:14-15. Es una de las pocas veces en la Biblia hebrea que un líder pide morir por agotamiento; Elías hará lo mismo bajo el enebro 1 Reyes 19:4. Dios reparte el espíritu que había sobre Moisés en setenta ancianos Números 11:16-17 Números 11:25.

Entonces Miriam y Aarón hablan contra su hermano. El pretexto: la mujer etíope o cusita con la que se ha casado —posiblemente Séfora, o una segunda esposa Números 12:1. Pero el fondo es la autoridad: «¿solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿no ha hablado también por nosotros?» Números 12:2. Y aquí el texto se detiene para una observación excepcional sobre el carácter de Moisés: «y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra» Números 12:3. Dios los llama a los tres al tabernáculo y establece la diferencia: «cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras» Números 12:8. Miriam sale de la nube leprosa. Aarón le suplica a Moisés que interceda, y Moisés lo hace con una plegaria de cinco palabras: «te ruego, oh Dios, que la sanes ahora» Números 12:13. Miriam queda excluida del campamento siete días, y luego el pueblo espera.

Y llega el episodio decisivo: los doce espías. Moisés envía uno de cada tribu a reconocer la tierra Números 13:1-16. Vuelven a los cuarenta días con racimos, granadas e higos Números 13:23-25. Diez de los doce traen mal informe: la tierra es buena, pero las ciudades están fortificadas y sus habitantes son gigantes; «éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas» Números 13:31-33. Solo Caleb y Josué insisten en subir Números 13:30, Números 14:6-9.

El pueblo llora toda la noche y decide «pongamos un capitán y volvámonos a Egipto» Números 14:1-4. Es la línea que rompe la paciencia. Dios propone otra vez destruirlos y empezar de nuevo con Moisés Números 14:12. Y Moisés otra vez intercede Números 14:13-19, apoyándose ahora en la fórmula del carácter divino que se le había revelado en el Sinaí: «Jehová es tardo para la ira, y grande en misericordia» Números 14:18. Dios perdona; pero sentencia: la generación que ha rechazado la tierra no entrará. Vagarán cuarenta años en el desierto, un año por cada día del reconocimiento Números 14:33-34. Todos los mayores de veinte años morirán ahí, salvo Caleb y Josué Números 14:29-30.

Después vienen las rebeliones. La más grave es la de Coré: un levita que, con Datán, Abiram y doscientos cincuenta príncipes, se levanta contra el sacerdocio de Aarón y la autoridad de Moisés Números 16:1-3. «Basta ya de vosotros; porque toda la congregación, todos ellos son santos». La tierra se abre y traga a los cabecillas Números 16:31-33. Fuego consume a los doscientos cincuenta oferentes Números 16:35. Al día siguiente el pueblo murmura de nuevo, ahora contra Moisés y Aarón por «la muerte del pueblo de Jehová»; una plaga mata a catorce mil setecientos hasta que Aarón corre con el incensario entre los muertos y los vivos, y la plaga se detiene Números 16:41-49.

§ Escenas alrededor · Moisés