Ochenta años de edad, apacentando las ovejas de su suegro en el desierto, Moisés llega al Horeb, «el monte de Dios» Éxodo 3:1. Ve una zarza ardiendo que no se consume, se acerca a mirar el prodigio, y la voz que sale de la zarza lo detiene: «no te acerques; quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es» Éxodo 3:5.
La voz se identifica en tres tiempos: «yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob» Éxodo 3:6. No es un dios nuevo: es el Dios de los patriarcas, que ha oído el clamor y ha visto la aflicción, y ha bajado para librar Éxodo 3:7-8. Y luego, el pivote de todo: «ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel» Éxodo 3:10.
Moisés objeta cinco veces. Es la única secuencia del Antiguo Testamento en la que un llamado divino se resiste tan larga y tan sistemáticamente.
Primera objeción: «¿quién soy yo para que vaya a Faraón?» Éxodo 3:11. Dios no responde a la pregunta; la desvía: «yo estaré contigo» Éxodo 3:12. La misión no descansa en la identidad del enviado sino en la presencia del que envía.
Segunda objeción: si le preguntan cuál es el nombre del Dios que lo envía, ¿qué dirá? Éxodo 3:13. Y aquí viene la respuesta que va a definir la teología de todo el Antiguo Testamento: «ehyeh asher ehyeh» — «YO SOY EL QUE SOY» Éxodo 3:14. Y añade, para el uso público: Jehová (YHWH), «Dios de vuestros padres», «este es mi nombre para siempre» Éxodo 3:15.
Tercera objeción: no me creerán Éxodo 4:1. Dios le da tres señales: la vara que se convierte en serpiente y vuelve a vara Éxodo 4:2-5, la mano metida en el seno que sale leprosa y vuelve sana Éxodo 4:6-7, y el agua del Nilo que se convertirá en sangre Éxodo 4:9. Es el equipamiento del profeta que no tiene todavía palabras.
Cuarta objeción: «Ay, Señor, nunca he sido hombre de fácil palabra… soy tardo en el habla y torpe de lengua» Éxodo 4:10. Dios le responde que él hizo la boca del hombre y que estará con la suya Éxodo 4:11-12.
Quinta objeción: que envíe a otro Éxodo 4:13. Entonces Dios se enoja Éxodo 4:14. Pero cede a la resistencia: irá con él su hermano Aarón, «yo sé que él habla bien» Éxodo 4:14, tú serás para él en lugar de Dios y él será tu profeta Éxodo 4:15-16. El líder tímido se lleva un vocero. La concesión será después un problema —Aarón será quien construya el becerro de oro—, pero de eso todavía faltan capítulos.