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Moisés mata a un egipcio y huye a Madián

Éx 2 Éxodo 2:11-25

Antiguo Testamento Éxodo c. siglo XIII a.C. (fecha larga: XV a.C.); vivió 120 años 15 versículos

§ La escena

El texto salta de la infancia a la adultez sin transición. En una sola línea: «creció Moisés» Éxodo 2:11. Esteban, siglos después, glosará el salto: se educó «en toda la sabiduría de los egipcios» Hechos 7:22, y a los cuarenta años decidió visitar a sus hermanos Hechos 7:23. El príncipe egipcio recuerda que es hebreo.

Ve a un egipcio golpeando a un hebreo. Mira alrededor, no ve a nadie, mata al egipcio y lo esconde en la arena Éxodo 2:12. El detalle —mirar antes— dice que sabe que está haciendo algo ilegal. Al día siguiente sale y encuentra a dos hebreos peleando. Reprende al que maltrata a su compañero Éxodo 2:13, y este le responde con la frase que va a resonar el resto de su vida: «¿quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?» Éxodo 2:14. Y añade: «¿piensas matarme como mataste al egipcio?» La operación clandestina no era tal.

Faraón se entera y Moisés huye. El texto no ahorra la humillación: el príncipe educado en la corte del imperio termina sentado junto a un pozo en el desierto de Madián Éxodo 2:15, defendiendo a unas pastoras contra otros pastores. Las pastoras son hijas del sacerdote de Madián —a quien el texto llama Reuel aquí Éxodo 2:18 y Jetró después Éxodo 3:1—. Moisés se queda con él; se casa con una de las hijas, Séfora, y tiene un hijo al que llama Gersón, «forastero he sido en tierra ajena» Éxodo 2:22.

Cuarenta años de silencio. El texto los despacha en tres versículos: mientras tanto muere aquel faraón, y los hijos de Israel gimen bajo la servidumbre, y Dios oye Éxodo 2:23-25. La cámara se aleja de Moisés para recordar por qué existe la historia.

§ Escenas alrededor · Moisés