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Hora

También: Horas · Hora tercera · Hora sexta · Hora novena · Mi hora

En el Nuevo Testamento, cada una de las doce partes en que se dividía el tiempo de luz, contadas desde la salida del sol. La «hora tercera» es media mañana, la «sexta» el mediodía y la «novena» media tarde. En el evangelio de Juan, «la hora» de Jesús es además el momento decisivo de su muerte y glorificación.

En la Biblia

«¿No tiene el día doce horas?» (Juan 11:9). Pedro y Juan subían al templo «a la hora novena, la de la oración» (Hechos 3:1), hacia las tres de la tarde.

Etimología

Del latín hora, tomado del griego ὥρα hṓra, «estación, momento, tiempo oportuno», y más tarde «hora». El hebreo del Antiguo Testamento no tiene una palabra para la hora como unidad; el arameo de Daniel usa shaá, «momento».

Cómo se contaban las horas

En tiempos de Jesús no había relojes como los nuestros. El tiempo de luz se dividía en doce partes iguales, contadas desde que salía el sol: Jesús lo da por sabido cuando pregunta «¿No tiene el día doce horas?» Juan 11:9. Como el día de luz es más largo en verano que en invierno, también las horas lo eran.

Para entender los textos sirve esta equivalencia aproximada, contando el amanecer hacia las seis de la mañana:

El texto diceEquivale más o menos a
hora primera7 de la mañana
hora tercera9 de la mañana
hora sextamediodía
hora novena3 de la tarde
hora undécima5 de la tarde, poco antes de anochecer

La parábola de los obreros de la viña recorre casi todas: el dueño sale a contratar al amanecer, y otra vez a la hora tercera, a la sexta, a la novena y a la undécima, y paga a todos lo mismo Mateo 20:1-12. Los de la hora undécima solo trabajaron una hora.

Horas con sentido religioso

Algunas horas tenían un significado preciso. En Pentecostés, Pedro responde a los que creen que los discípulos están borrachos: «éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día» Hechos 2:15, las nueve de la mañana, demasiado pronto para haber bebido.

La hora novena era la de la oración de la tarde —según las fuentes judías de la época, la hora del sacrificio vespertino en el templo—: a esa hora suben Pedro y Juan al templo Hechos 3:1, y a esa hora ora Cornelio cuando ve al ángel Hechos 10:3. Pedro, en Jope, sube a orar a la azotea «cerca de la hora sexta» Hechos 10:9.

Las horas de la crucifixión

Marcos marca la crucifixión con horas: «Era la hora tercera cuando le crucificaron» Marcos 15:25; «cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena», y a la novena Jesús clama en voz alta Marcos 15:33-34.

«Mi hora» en el evangelio de Juan

Juan usa «la hora» con un sentido propio. En Caná, Jesús dice a su madre: «Aún no ha venido mi hora» Juan 2:4. La frase se repite a lo largo del evangelio hasta que, poco antes de la Pasión, cambia: «Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado» Juan 12:23, y en la oración final: «Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo» Juan 17:1. En Juan, «la hora» no es un momento del reloj, sino el tiempo de la muerte y la glorificación de Jesús.

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